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“EL LOCURA SUEÑA CON LA LIBERTAD”, fue el título de una nota que perderá vigencia.

DESDE LA CÁRCEL, JAVIER SILVEIRA, NOS HABLA DE “LA PEOR VERGÜENZA DE SU VIDA” Y DE UN DIFÍCIL CAMINO, MARCADO POR EL APRENDIZAJE Y LA ESPERANZA.

ENTRE BARROTES Y PUERTAS CERRADAS, EL “LOCURA” SUEÑA CON LA LIBERTAD.

A fines de enero de este 2023 Cerro Largo Portal publicó la historia de vida de un hombre que esta preso, de un “reo” para el sistema, de un delincuente para otros. Para nosotros fue la entrevista a un viejo amigo, a alguien que se equivocó y que paga con su cuero las consecuencias de sus actos. Fue la mano extendida a un ser humano como cualquiera, una nota de corazón a corazón, donde el periodista preguntó poco y escuchó mucho, una nota que impactó en el entrevistado pero también en el entrevistador, quien pudo ver por la hendija del celdario la esperanza de un hombre que lucha por ser mejor.

La nota compartida generó cientos de comentarios, miles de interacciones, las que llegaron a las jerarquías del centro carcelario y esa rígida y fría estructura del estado, muchas veces insensible, con piel reseca y corazón de mármol, la que conmovida por tanto afecto, suspiró.

CRÓNICA ORIGINAL:

Javier Silveira es uno de los dos procesados con cárcel por el contrabando de césped sintético que tenía como fin el estadio Ubilla de Melo, sumado al hurto de leña de un monte ubicado en el paraje Paso de la Arena, décima sección del dpto. de Cerro Largo.

La historia es conocida, y arrojó como saldo el procesamiento del funcionario policial Gonzalo Farías (ya en libertad), y la caída primero y el procesamiento después (sin prisión) del ex Jefe de Policía de Cerro Largo, José Adán Olivera, y recientemente (diciembre 2022) la del vice presidente del Cerro Largo FC., Lorenzo Albano, quien tampoco fue encarcelado.

El escándalo que generó el caso, tuvo amplias repercusiones en diferentes ámbitos, en lo político, en lo institucional, en lo social, pero a la luz de los hechos, quien más caro pagó por los delitos que logró comprobar la justicia, fue “el locura”.

Desde la cárcel de Punta de Rieles, Javier Silveira, eligió a Cerro Largo Portal para quitarse el velo, romper el silencio y brindar un sentido testimonio, dejando un profundo mensaje de humildad, arrepentimiento y esperanza.

LO DETUVIERON FRENTE A SUS HIJAS

La noche llegó a la vida de Silveira a plena tarde y generó en nuestro entrevistado, “la peor vergüenza de su vida”, según nos dice:

“Hola Pablo como estás, te hago un pequeño recontó de lo que vengo atravesando y compartir con ustedes desde el día que fui detenido aquel 14 de noviembre de 2021, a la hora 14 aproximadamente.

Estaba en mi domicilio cuando fui sorprendido por un oficial de la seccional Primera quien me manifestó que una comisaria, cuyo nombre no recuerdo, quería hablar conmigo. Le dije que sí y cuando nos disponíamos a ir, en menos de cinco minutos, había varios móviles de la policía en mi casa y con orden de allanamiento. Ahí quedé detenido”, cuenta Silveira, quien recuerda con angustia el lamentable episodio que debió presenciar su familia:

“Fue la vergüenza más grande que pase en mi vida, lo más triste es que estaba mi hija, y justo ahí, llegó mi esposa y la otra hija. No las dejaron entrar. La policía revolvió todo, lo que existía en la casa lo revisaron, la dieron vuelta, como sí se tratara de una organización. No sé qué buscaban” se pregunta el hoy recluso, quien confiesa que en ese momento se le derrumbó el mundo.

“Finalmente, incautaron 9 mil pesos, los que estaban en el dormitorio de mi hija. Esa plata la había hecho vendiendo panchos en los días del encuentro de motos. También se llevaron una computadora vieja, dos celulares y un morral con pertenencias mías”, nos dice Silveira, quién no logra sacar de su cabeza “el llanto de mi familia frente a todo el barrio donde vivo”.

AHORA ALGUNOS “AMIGOS” DICEN NO CONOCERLO Y OTROS, NO RESPONDEN SUS MENSAJES

Antes de continuar con el relato, es justo precisar que Silveira es una persona altamente conocida en el ámbito deportivo y social. Fue presidente por años de la Liga Dptal. de Futbol de Salón de Cerro Largo, delegado de Selecciones de OFI, gran colaborar de Boca Jrs., del CLFC en las épocas difíciles, y presidente local y nacional de selecciones de Futbol Seniors.

Sus 35 años de funcionario de la OSE le han dado una gran visibilidad y su liderazgo al frente de una ONG que trabajó para la administración Botana (su líder), también. Sumado a su militancia política junto a la Diputada Carmen Tort del PN.

Sus décadas, en vínculo con diferentes instituciones, lo transforman ineludiblemente en una figura pública, de la que difícilmente alguien que esté en el deporte, el periodismo o en la política, pueda negar conocerlo.

Aun así, actores de ese espectro que decían ser sus amigos, le soltaron la mano y ni sus mensajes responden. Otros, con poder, peso y plata, ni siquiera han preguntado como está.

“Más allá de eso, que también es una lección”, dice el popular Locura, no sale del asombro al tomar contacto mediante su abogado, de que un alto dirigente del Cerro Largo Fútbol Club, declaró ante la justicia que no lo conocía. Que lo había conocido en la “parrillada del rengo” y se lo presentaron como fletero, por eso habló con él.

Sobre esa declaración, se ríe casi a carcajadas y dice que no vale la pena profundizar, ya que las cosas caen por su propio peso. También recuerda que más allá de su trayectoria en el deporte, en su época de estudiante, fue dirigente del gremio estudiantil del liceo 1.

“En aquellos años el Pato Albano era el presidente y yo era el dos”, comenta con una sonrisa cómplice y señala, “quizás de eso se acuerda”.

COMPARTE CÁRCEL CON ASTESIANO

El ex custodio del Presidente de la República, Alejandro Artesiano, está en Punta de Rieles, un tejido separa las diferentes barracas (los pabellones), pero sea por contrabando, violación, asesinato, rapiña, copamiento, violencia de género, estafa o pasaportes falsos, todos duermen bajo el mismo techo.

“UN CEMENTERIO DE GENTE VIVA”

Silveira, relata los vaivenes de un sistema que lo llevó a recorrer diferentes cárceles y módulos en poco tiempo, donde conoció “lo peor”, según cuenta:

“Después de estar formalizado, me llevaron a jefatura, me sacan las huellas y de ahí fui trasladado a la cárcel de Conventos (Melo), pero antes de llegar, el móvil dio vuelta y nos dejaron nuevamente en la seccional 2da., desconociendo yo el motivo.

La posibilidad de estar en Melo, cerca de la familia, en un centro de rehabilitación local, había cambiado y ahora el destino era la cárcel Central. Al llegar me informan que me iban a evaluar para determinar después, a qué unidad me mandarían.

Lo que vi en ese lugar fue lo peor que me pudo haber pasado, en lo personal lo defino como un cementerio de gente viva. Es eso, un depósito de personas en muy malas condiciones que difícilmente lo puedan imaginar.

Luego de unos días, fui evaluado y trasladado a la unidad 17 del INR con asiento en la ciudad de Minas. Ahí estuve en el sector “preventiva” por unos 8 meses y recién luego de firmar el acuerdo abreviado por dos años (no tenía forma de ir a juicio y si lo perdía me ofrecían cuatro años con cinco meses), regreso a Minas al sector anterior.

Ya procesado, al pasar unos días me sacan a otro sector, al D1, dónde nuevamente debí conocer a otras personas, otra vez a dormir donde cuadré, ya que todos los espacios están saturados. En cada lugar el riesgo es inminente y si no andas derecho y con los ojos bien abiertos, podes ser boleta”, señala el “locura” a Cerro Largo Portal.

EL ESTUDIO ES SU TABLA DE SALVATAJE

Estudiar le dio a Javier Silveira un nuevo horizonte y es su tabla de salvataje en medio de la tormenta. “Luego de trámites y gestiones logré ser trasladado a la unidad 6 de Punta de Rieles, ese era mi objetivo, porque se comentaba que era la única cárcel que daba oportunidades de estudiar y trabajar, y así generar descuento en la pena y transformar en útil mi presencia en este lugar”.

“Luego estuve 30 días a prueba encerrado en el sector de ingreso con personas que nunca había visto, los que venían de distintas unidades (Penal, Las Rosas, Comcar, Cerro Carancho y de la Unidad Triple P), pero todos con el mismo objetivo.

ENTRE LECHUGAS, LIBRETONES, MICRÓFONOS Y LLAVES FRANCESAS, EL “LOCURA” NO LE HACE HONOR A SU APODO

Desde que llegó a Punta de Rieles, trabajar la tierra, estudiar y ser parte del taller mecánico del centro carcelario, han sido las misiones de Silveira. Ante el panorama agreste de una vida de preso, el “locura” no le hace honor a su apodo y demuestra en sus actos mucho tino, equilibrio, perseverancia, esfuerzo y unas ganas gigantes de salir adelante y de transformar en oportunidad el problema en que por méritos propios se metió.

“Soy consciente de mi error, no debo culpar a nadie, yo me equivoqué”, nos dijo a quema ropa. El reconocimiento de sus propios actos, además de demostrar autocrítica y valentía, parecen ser parte de una verdadera rehabilitación que lo impulsa hacia un mañana diferente.

Con orgullo nos cuenta de sus logros y por momentos los miedos de lo que pasa adentro, sumado a los problemas del afuera parecen salir de su cabeza, y su relato, se centra en los objetivos trazados y habla de la LIBERTAD con unas ansias que emocionan.

“Aprendí a valorar la vida, a reconocer mis errores y supe que la palabra libertad, no tiene precio”, nos dice.

“Con este comentario no trato de no reconocer el error que cometí y disculparme ante quienes me conocen, pues siento tristeza y angustia de aquellos que estando (ellos) en situaciones jodidas, traté de ayudar y no para que me devolvieran nada, porque lo que hago, lo hago de corazón y quiénes realmente me conocen saben lo que soy.

Con defectos y virtudes soy el mismo “locura” y a los que me apoyan y están, les doy mi eterno agradecimiento. Por suerte no son pocos” nos dice.

APROBÓ EL CICLO BÁSICO, REALIZÓ CURSOS Y TRABAJA EN EL TALLER MECÁNICO DEL INR

“Tuve la suerte de que me propusieran trabajar en el taller mecánico instalado en la propia unidad, que es un lugar de máxima confianza, donde respetas y te respetan. También volví a los estudios y conseguí hacer el ciclo básico, aprobándolo con muy buenas notas”, nos indica con satisfacción. Agregando que debió dar 8 exámenes.

“Participé de muchos talleres, estudié un curso de radio (sobre derechos humanos), y cómo se debe encarar un programa, desde operarlo hasta realizar la entrevista. Fue dictado por profesionales de la Universidad Católica”, cuenta. “Hoy en día estoy en un emprendimiento de horticultura en invernáculo, y ahí, estoy aprendiendo mucho también”.

PANEO ÍNTIMO

El entusiasmo de sus palabras decae cuando la mirada hace un paneo íntimo y arriba a la conclusión de que “es una experiencia muy triste, pero con mucho aprendizaje, donde uno valora primero que nada a la familia, a la que quiero disfrutarla al máximo. Me arrepiento de no haberle dedicado más tiempo y de no darle la importancia que se merecían.

Aprendí a no juzgar, a qué existe otro mundo… el que está olvidado. Las PPL (Personas Privadas de Libertad) son parte de parte de nuestra sociedad y muchos tienen un corazón enorme. Conocí personas verdaderamente SOLIDARIAS (“con mayúscula”, aclara). También me di cuenta que, para llegar hasta este pozo, con fracciones de segundos y un error alcanza. 

Ahora valoro más a algunas personas, y también descubrís que algunos amigos no lo eran tanto y que otros, sin cuestionar, sin preguntar, están.

En una cárcel se viven cosas muy tristes, pero aprendes a escuchar problemas chicos y problemas grandes y a compartir los tuyos. Y lo que es inevitable, es que se te caiga un lagrimón cuando ves de lejos la visita a otros reclusos, sin saber ni siquiera quienes son”.

SENTÍS LA FALTA DE AQUEL BESO AL DESPERTAR… CON UN “FELIZ CUMPLE VIEJO”

“Las fechas más jodidas, son los cumpleaños de tus seres queridos y ni que hablar el tuyo. Es cuando más sentís la falta de aquel beso al despertar de tu gente con un “feliz cumple viejo”. Cuando no hay nadie para armar el asado de cumple del “LOCURITA” y no tenés un teléfono para recibir llamadas de voces cercanas, la nostalgia golpea fuerte.

Cuando miras tu celda y son 12 personas extrañas, con diferentes problemas y son ellos, los que te dan el abrazo diciéndote “el próximo afuera viejo”, te querés morir.

Cuando salís a la planchada a las 8 de la mañana y entre 300 personas, te das cuenta que no existís, te gana la tristeza”, comenta Javier; quien viaja en el tiempo por otros momentos de felicidad de un pasado cercano, y se le entrecorta la voz al señalar, que, “se te vienen todos esos recuerdos lindos de la vida y te preguntas Pablo, por qué los cambiaste”

DESPEDIDA TRISTE Y REVELADORA: “ELLA NO SABE QUE ESTOY ACÁ”

En el final de esta entrevista que llevó varios días, el “locura” demuestra su optimismo, su voluntad y nos revela un secreto conmovedor:

“Estoy firme, estoy bien, concurro a talleres de salud mental, quiero lograr la libertad para continuar luchando en la vida como lo hice siempre, quiero estar en el estadio dando manija, quiero darle un abrazo y mimar a mi familia, abrazar a mis amigos, volver al fútbol de salón, quiero laburar para continuar ayudando a mis hijas en sus estudios terciarios, quiero estar con mamá”… y hace una pausa para reconocer que “aquí se me cae un lagrimón, porque ella no sabe que estoy acá”.

En este momento de la nota, la pausa también llega al redactor y es necesaria una bocanada de aire para seguir; para darle un cierre a esta entrevista con perfil humano, donde Silveira reitera que se arrepiente de sus actos, que tiene el compromiso de ser la voz de algunos privados de libertad, y de advertirle (fundamentalmente) a los jóvenes, lo caro que se pueden pagar los errores.

“Quisiera ayudar cuando salga a los liberados y decirle al pueblo que no por estar aquí, o haber estado privado de libertad, todos son malos, que acá se encuentran muchas veces más valores que ahí afuera”.

  • Grey Javier Silveira, de 55 años de edad, ingresó a la cárcel en noviembre de 2021 por un delito de contrabando especialmente agravado, sumado a la coautoría en un delito de hurto de leña.
  • El entrevistado, después de haber superado el 60% de su condena, solicita la libertad anticipada presentando como méritos, la buena conducta, la formación académica y las comisiones que ejecuta en el centro de reclusión.
  • La decisión de otorgar o no la libertad de manera anticipada tal cual se realiza en diferentes casos, depende de la decisión que pueda adoptar la magistratura del juzgado de 9vno. turno de Mdeo., donde se analiza su caso.
  • En el marco del relato, el entrevistado siente la necesidad de aclarar que él nunca tuvo mayor relación con ex jefe de Policía, José Adán Olivera, ya que su vínculo de cercanía siempre fue con Farías.

Con una sonrisa un poco más opaca de lo normal y agradecido al igual que siempre, aún en la mala y a sabiendas que, dentro de nuestra labor periodística nunca renunciamos a la tarea de informar respecto a este sonado caso, que lo tuvo como uno de los protagonistas, el popular “locura”, se despidió con un: “Gracias amigo por la oportunidad en estos momentos jodidos y vaya un abrazo a todos los que me conocen. Felicito a Cerro Largo Portal por animarse a publicar la voz de un silenciado”.

Pablo González Juarez

Periodista / fotógrafo/ productor.
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Cerro Largo Portal