LA ANGUSTIA DEL AGUA QUIETA

“Párpado gris, inmóvil, con arrugas de piedra,
El brocal de este pozo viejo y abandonado
Ostenta las pestañas de unos troncos de hiedra
Y la ceja herrumbrosa de un arco mutilado”
Así comienza nuestra mayor poetisa Arachana Juana de Ibarbourou su poema “La angustia del alma quieta” del libro “Lenguas de diamante” y pareciese que ella estuviese allí sentada en La Fuente de los Sapos conversando con su vecino, el también nuestro, Arroyo Conventos, ya hace muchos años que haciendo justicia con Juana de América que tantas letras derramó sobre sus aguas bautizaron con su nombre la Rambla Costanera que bordea nuestra ciudad y que felizmente según aseguran desde la Intendencia será remodelada algo que debemos aplaudir todos los Melenses pero que también nos hace un llamado de atención sobre la actualidad del agua donde otrora y no hace muchos años navegaban botes, lanchas y donde mucha gente se iba a bañar y pasar ahí las tardes en lo que era un balneario y un paseo obligado, por cuentos de nuestro padres o abuelos sabemos que fue así, o al menos eso es lo que creemos, dicen que en tiempos de “Nano” Pérez volcaban los camiones de arena para que la gente común que no podía viajar a otros lugares pudiese disfrutar de sus aguas, de la pesca o hasta disfrutar de los carnavales y corsos de agua que allí se desarrollaban.

Tabaré Etcheverry otro de nuestros referentes artísticos hizo constantes referencias al Arroyo y homenajeó en sus canciones a las lavanderas de Melo, a su esfuerzo y perseverancia, más acá en el tiempo poemas del Cholo y canciones de Johnny Ferreira entre otros homenajeaban a sus pescadores pero llegó el crecimiento de Melo y la falta de previsión se hizo notar y nuestras adolescencias transcurrieron con el olor nauseabundo que provenía de la costanera invadiendo la ciudad al atardecer transformando aquel lugar que antes era sinónimo de vida en un espectro vacío y quieto, una letrina a cielo abierto como la bautizó un político del momento y la penumbra de la muerte comenzó a sobrevolar la costa como las garzas al atardecer, el sol comenzó a esconderse tristemente en sus pesadas aguas, pero pronto todo cambió y felizmente se unieron los habitantes de esta tierra que comenzaron a reunirse en asambleas abiertas en el mismo bosque y recolectaron más de 14000 firmas para junto al sistema político y mediante el “Proyecto Itacuruzú” lograr la instalación de una planta depuradora que vino a mejorar notoriamente el estado de las aguas y sin existir un proyecto científicamente definido para él avizoró nuevos tiempos.
“En el fondo, la oblea del agua muda y quieta
Es la pupila ciega de este pozo desierto.
¡Pupila siempre fija, por la angustia secreta
De la imagen inmóvil bajo el párpado abierto”
El año pasado gracias a un esfuerzo interinstitucional que abrazaron la Utu, la Intendencia de Cerro Largo a través de la Dirección de Educación y la Dirección de Deportes, el Club de Pesca Arachanes y el Club Remeros Melo se puso en práctica la primer Tecnicatura de Deportes Náuticos de Cerro Largo con alumnos de Melo y de Río Branco, en ese marco todos los sábados tenían clases prácticas en ese Club que a pesar de seguir llamándose Remeros ya no tenía ningún bote, quizás le había pasado lo mismo que al Arroyo que pasó de ser sinónimo de vida y de diversión a ser el fiel reflejo del abandono de su memoria, y los botes comenzaron a surcar nuevamente las aguas luego de casi 50 años y la gente comenzó poco a poco a plegarse a la novedad aunque un poco reticentes, ¿En el Conventos?, se preguntaban, de nada valía que las mediciones de medio ambiente dijesen que la pureza de sus aguas por momentos superase a las de la Laguna Merín.
“Aunque corran las nubes, aunque traigan los vientos
Pétalos de rosedales y hojas de pensamientos,
Aunque pasen amantes coronados de hiedra”
Hoy la realidad marca que el Arroyo Conventos, parte indisoluble de la historia de nuestra ciudad está inundado de camalotes y que desde hace mucho tiempo no hay estudios científicos acerca de cómo mejorarlo, su destino está condicionado a lo que la naturaleza disponga y por eso es hora de que todos intentemos ayudarlo, nos guste o no nos guste, nos toque o no, el Conventos ha sido olvidado menos para quienes siguen viviendo o disfrutando de sus aguas como los pescadores o quienes viven en sus márgenes y no pueden ir a veranear a la Laguna Merín u otro lugar.

La soledad indica que al Parque Zorrilla van todas las Escuelas y algunos Liceos en las fiestas de fin de año, van al Teatro de Verano, pero ninguna o casi ninguna actividad pedagógica se desarrolla allì, no hay promesas electorales o proyectos de Ningún parido político y tampoco se pueden realizar las prácticas de la Tecnicatura pero sería muy egoísta en este momento pensar en cada una de esas actividades como un fin en sì mismo, ha llegado la hora de que todos aportemos un granito de arena de cualquier manera, instalando en la realidad diaria la necesidad de pensar en él, en esa fuente de agua que a pesar de los avatares y del olvido lucha por sobrevivir.
No es el momento de buscar culpables ni de tirar dardos de ningún tipo, es el momento de ponernos la camiseta, la azul y blanca de Cerro Largo y luchar por lo que es nuestro, hoy estos estudiantes de la Tecnicatura de Deportes Náuticos se están preparando para ello, no vienen contaminados, no pertenecen a ningún sector político, no tienen fines de lucro, sus objetivos de establecer una Escuela de Deportes Náuticos ahora se mezcla con fines ecológicos y hay que aprovecharlos, el apoyo interinstitucional sigue en pié al igual que el trabajo de los docentes y de otras personas que desinteresadamente han concurrido a sus clase a contar cosas de sus vidas y de sus profesiones ligadas al Conventos para seguir completando su formación, llegó la hora de volver a leer a Juana para que cese la “Angustia del agua quieta” y nuestra poetisa mayor vuelva a charlar con Chico Carlo en la Fuente de los Sapos comiendo naranjas a orillas del Conventos mientras Tabaré Etcheverry sigue cantando que el arroyo hace un recodo al costado del camino, este también, claro que también debe ser nuestro camino.
“Esta agua siempre fija, sin reflejos, tranquila,
En el fondo del pozo es la ciega pupila
Muda y desesperada en su cuenca de piedra”
- Fotografías y redacción: Prof. Danilo Caballero Escobal.