AL GRITO DE “GUAU GUAUU” EL ACOSADOR DE MOTOS LO DEJA TODO

No es raro que los perros persigan motocicletas. De hecho, cada día es más común que esto pase en el centro de la ciudad de Melo sin que nadie tome medida alguna. La pregunta es ¿Qué hacer? o ¿Quién debería actuar?
La respuesta es amplia y como suele suceder dentro de la interinstitucionalidad, todos son responsables pero ninguno en particular. Sin perjuicio de ello y sirviéndose de la inoperancia del Estado, la irresponsabilidad de los dueños y de vacíos legales, el “acosador de motos” sigue haciendo de las suyas.
En esta oportunidad, el registro fílmico que llega a Cerro Largo Portal muestra como el “pichicho” persigue desesperadamente a su “enemiga”, la motocicleta. Cuando los perros hacen esto, no solo están poniendo en peligro sus vidas, sino que también están poniendo en peligro la suya y la vida de otras personas.
¿Entonces, cuál es la solución? ¿Qué deben hacer los motociclistas si los persigue un perro?
Si un perro está persiguiendo su moto, se recomienda tratar de interrumpir su trayectoria y el punto de intercepción conduciendo a una velocidad más lenta hasta que el perro se involucre en una persecución y luego acelere para alejarse. Manténgase alejado del perro y no intente patearlo o atropellarlo.
Esa sería la respuesta corta y dulce, frente a un problema bastante más grande y por ahora, sin solución.