Policía que vendía celulares a reclusos se los podría entregar en mano si lo condenan mañana.

Un ex funcionario de la cárcel local podría ser condenado en las próximas horas por abuso de funciones y eventualmente por otro delito.
Casi un año nuestro medio tuvo que esperar por mayores novedades judiciales respecto al caso de este uniformado, el que sistemáticamente logró dilatar el desenlace de su causa debido a “problemas de salud”, según argumentó su abogado defensor.
Bajo el título de: “EL ASTESIANO DE MELO”, en octubre de 2022 decíamos que estaba bajo la órbita de la justicia un presunto caso de corrupción policial, y que según informaciones extraoficiales bajo nuestro poder, con certeza podíamos indicar que, “un funcionario de la Unidad Penitenciaria N° 15 de la ciudad de Melo, dependiente del Instituto Nacional de Rehabilitación es (era) señalado como el presunto responsable de facilitarle celulares a los reclusos que cuidaba, todo, con fines comerciales”.
En ese momento nuestro medio informó que, “la maniobra quedó al descubierto como consecuencia de la incautación de un teléfono celular en manos de un PPL (Persona Privada de Libertad) y la sorpresa de los uniformados actuantes fue superior, al constatar que, entre los contactos registrados en el celular, el recluso, tenía agendado a un funcionario de la unidad con quien mantenía comunicación fluida (según el registro). Del intercambio de mensajes de texto entre ambos, el funcionario estaría seriamente comprometido en base al contenido de estos, los que dejarían al descubierto su responsabilidad como proveedor de celulares a quienes están privados de libertad”.
Tras la constatación de ese hecho, las acciones administrativas se activaron de manera inmediata y fue así que la jerarquía local determinó (con apoyo de sus superiores) que el uniformado de vasta experiencia, pasara a cumplir funciones en otra unidad penitenciaria de la región mientras durara el proceso.
A nivel judicial, este caso como dijimos fue anestesiado y no había podido prosperar por los motivos ya explicados, sumado a que cuando nuestro medio lo hizo público (3 de octubre 2022), ya tenía unos 90 días de investigación, sin haberse filtrado, llamativamente, absolutamente nada.
Pero los tiempos de silencio y dilatorias se terminaron y el policía implicado hoy fue detenido, pasará la noche en la seccional como cualquier ciudadano y mañana deberá prestar declaración ante la Justicia.
Ampliaremos.