Locales

El Ágora: ¡La filosofía a la calle!

Coordinadora en Defensa de la Filosofía y Su Enseñanza

Comunicado público: Les convidamos al Ágora, como espacio público, para dialogar sobre cuestiones que nos exigen comprometernos en los procesos de construcción colectiva que son antagónicos a todas las formas de autoritarismo, arbitrariedades y exclusiones que pretenden silenciar a la ciudadanía en cuestiones de importancia social, como lo es la educación de nuestro país.
Por eso estamos aquí hoy, haciendo filosofía en la calle. Es decir, no elegimos los invitados o las invitadas para la filosofía, ni pensamos que sólo un selecto grupo estaría en condiciones de entrar al mundo filosófico. La única condición que nos exige la filosofía es estar dispuestos a encontrar la “infancia del pensamiento” (Lyotard, 1995)1, a pensar lo que aún no hemos pensado y a decir aquello para lo que todavía no tenemos palabras. Para eso necesitamos la educación filosófica. Porque esto no puede hacerse en solitario, es indispensable “pensar en conversación” 2 como nos dice la antropóloga Rita Segato. En sus palabras: “…El pensar en conversación es antídoto contra el narcisismo, contra aquello que nos conduce a la idea de que se puede pensar solo. El pensamiento en soledad siempre se equivoca. Siempre dos piensan mejor que uno. (…) De cualquier calidad que sea la información que esas personas tienen, dos piensan mejor que uno, tres piensan mejor que dos, cuatro piensan mejor que tres. Es un fenómeno que como profesora lo he ido viendo con el tiempo. Entonces el pensamiento tiene que ser comunal” (Segato, 2019). La educación filosófica es necesaria para pensar de nuevo, para pensar lo nuevo y para pensar colectivamente a partir de la herencia recibida. Quienes han pasado por las aulas de Filosofía en la enseñanza media (1 Lyotard, J-F (1995). Memorial a propósito del curso filosófico. En La posmodernidad explicada a los niños. Barcelona: Gedisa. 2 Segato, R.: En entrevista realizada en El deseo de Pandora, el Podcast de Anfibia Feminista. Publicada el 25 de abril de 2019. Fragmentos seleccionados a partir de la transcripción escrita), han vivenciado esta experiencia de pensamiento que hoy quisimos compartir con una comunidad más amplia.

Por ello, una transformación educativa que pretende, como se afirma, estar centrada en los y las jóvenes, pero que diferencia entre quienes estén aptos y quienes no estén no aptos para el pensamiento filosófico, lejos de contribuir a su formación deterioran sus posibilidades de futuro. Profundizan las desigualdades que genera la exclusión social y las toma como imposibilidades de acceso a la cultura, lesionando el derecho humano a la educación. Hace un siglo nuestro filósofo uruguayo Carlos Vaz Ferreira se enfrentaba a estos mismos debates. En aquel entonces como ahora el asunto era seleccionar las mentes aptas para la filosofía y excluir a aquellas que no estaban en condiciones de comprenderla bien. Para algunos, la filosofía debía entonces estar en la Universidad, pero no en la enseñanza secundaria. La respuesta de Vaz Ferreira fue enfática en el rechazo, proponiendo incluso invertir este tipo de razonamiento. Entendía que, cuanto más lejos estuviera la cultura ambiente del mundo de la filosofía más necesaria era su presencia.

Hoy rechazamos, con el mismo énfasis, la reducción del espacio de Filosofía en la enseñanza media: en su carga horaria, en su desplazamiento a espacios optativos bajo otras denominaciones, así como en la selección y exclusión de contendidos filosóficos relevantes, tal como se propone en el documento de la ANEP para la transformación de la Enseñanza Media Superior (EMS). Defendemos su presencia, con el nombre Filosofía, con carácter obligatorio, en todos los bachilleratos y manteniendo la carga horaria actual de la asignatura.

Exigimos la participación docente en cualquier proceso de transformación educativa, a través de las vías institucionales que corresponden y desde el reconocimiento de su condición de profesionales de la educación. En este sentido reivindicamos como punto de partida el reconocimiento del proceso histórico de construcción de los actuales programas de Filosofía, que recogen un rico trabajo teórico y práctico del profesorado de Filosofía durante los últimos 30 años.

Reivindicar la educación filosófica no es un reclamo corporativo ni solamente la defensa legitima del trabajo, es fundamentalmente el compromiso con la formación integral de los seres humanos. La responsabilidad con este compromiso es la que tiene a toda la comunidad filosófica del país movilizada, activa y haciendo propuestas todos los días desde hace mucho tiempo. Esta responsabilidad es la que nos obliga a rechazar el marco general de la actual transformación educativa que se reduce a adquirir competencias básicas orientadas a la mera adaptación a lo que exige el mercado laboral. Por ello hacemos nuestras todas las reivindicaciones provenientes de los colectivos docentes de otras asignaturas que se ven afectadas en el mismo sentido que Filosofía en esta transformación que imponen las autoridades de la ANEP.

Por lo tanto, en este espacio público de hoy, 9 de setiembre de 2023, en tanto Ágora en Defensa de la Filosofía y su Enseñanza, reafirmamos la importancia de las acciones culturales realmente comprometidas con las personas y con la sociedad. La educación filosófica es una acción cultural de esa índole; consiste en nuestro trabajo, docente y estudiantil, cotidiano y sostenido, que nos enorgullece y nos interpela a pronunciarnos.

En defensa de la educación pública.
¡Sin Filosofía no hay educación!

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