“Motosierra” y “licuadora”: las claves del “shock” fiscal de Javier Milei

El plan de “shock” fiscal
emprendido por el presidente de Argentina, Javier Milei, arrancó en enero con
un sorprendente resultado superavitario en las cuentas públicas, a fuerza de un
drástico recorte de gastos y de los efectos de la elevadísima inflación en las
partidas presupuestarias.
“La motosierra y la licuadora,
que son los pilares del ajuste, no se negocian”, aseveró días atrás Milei, poco
antes de que se conociera el resultado fiscal de enero.
Tras ganar las elecciones en
noviembre pasado, el economista libertario asumió la Presidencia argentina el
10 de diciembre y, sin demoras, puso en marcha un severo plan de ajuste
equivalente al 5% del PIB con el objetivo de recuperar este año el superávit
primario y financiero, desde un déficit primario equivalente al 2,9% del PIB y
un resultado financiero negativo del 6,1% del PIB en 2023.
Los efectos de su plan de “shock”
ya se vieron, y con contundencia, en enero: en el primer mes del año hubo un
superávit primario récord de 2 billones de pesos argentinos (2.345 millones de
dólares), equivalente al 0,2 % del PIB.
El resultado financiero (después
del pago de intereses de la deuda) fue positivo en 518.408 millones de pesos argentinos
(604 millones de dólares), equivalente al 0,05 % del PIB, el primer superávit
financiero desde agosto de 2012, según ha destacado el propio Gobierno.
Sin que hubiera un crecimiento
de los ingresos en términos reales (+0,7%), el resultado se explica por la “motosierra”
y también por el “efecto licuadora” en el gasto primario: creció en términos
nominales un 114,6% interanual, pero, por efecto de la inflación (254,2%
interanual en enero), cayó en términos reales un 39,4%.
“En enero se concretó el mayor
recorte real interanual de gasto público de los últimos 30 años. Con ingresos
iguales que en 2023, toda la mejora del resultado fiscal fue explicada por la
reducción del gasto”, señaló en un informe el Instituto Argentino de Análisis
Fiscal.
Los gastos que más se redujeron
en términos reales fueron las jubilaciones, los subsidios a la energía, la
inversión real directa y las transferencias totales a provincias, cuatro ítems
que, en conjunto, explican el 70% del total ahorrado.
Dentro de los gastos corrientes,
el mayor ajuste se dio en las transferencias corrientes a las provincias (-72%
interanual real, acrecentando la tensión con los gobiernos provinciales) y en
los subsidios económicos (-64%), principalmente a la energía (-77,2%) y el
transporte (-17%).
Por su parte, las jubilaciones
sufrieron una caída real interanual del 38%, mientras que también hubo un
descenso en términos reales en las asignaciones familiares (-29,3%) y en otros
programas sociales (-23%), alimentando también el malhumor social.
Pero el mayor ajuste estuvo en
el gasto de capital, con una caída real del 86%, y se tradujo en un corte casi
total de los giros a provincias para energía, transporte y vivienda, mientras
que para educación y para agua potable y obras de alcantarillado hubo una
reducción del 96% real interanual.
“Si bien se tomaron medidas para
reducir los gastos, las variaciones reales interanuales estuvieron muy
incididas por las bondades de la licuación. Esto no es sustentable en el tiempo”,
advirtió en un informe el banco CMF, para el que el Gobierno debe mejorar su
desempeño de recaudación.
Natalia Kidd para EFE
Montevideo Portal