RIO SIN PESCA Y PESCADORES SIN HORIZONTE

Son varias las familias que viven de la pesca artesanal en aguas de un rio Negro generoso, diverso, extenso y rico en peces. Al menos así, se lo podía catalogar con certeza hasta hace unos años atrás, pero la realidad parece haber cambiado drásticamente.
Tras la aparición de un esturión en cercanías del puente de Aguiar, Cerro Largo Portal dialogó con algunos de los pescadores que habitan en las costas de este río, desde Mazangano hasta San Gregorio de Polanco, recibiendo como respuesta coincidente que, “aquí las tarariras desaparecieron, ni en las lagunas se las encuentran”.
Si bien la posible presencia de especies invasoras parece ser la gran razón de la merma, (fundamentalmente desde el puente 329 hasta San Gregorio), las razones en esta zona del país (de Arriera a Paso Pereira), podrían ser otras, aunque la realidad sea igual.
“La tararira grande, de 4 o 5 kilos está, pero la chica, como para hacer fillet, desapareció”, reconoce con pesar un pescador oriundo de Melo, el que prefirió no ser identificado.
Ante un rio que estuvo crecido por mucho tiempo en 2023, la expectativa era buena para la pesca en la temporada, sin embargo, esta empezó a disminuir para asombro de los pescadores que miran a los esturiones, las carpas, las bogas y algunas otras especies exóticas como la razón principal de la escasez de capturas.
VIEJAS DEL AGUA
“No es que coman a los otros pescados, es peor, porque les comen las huevas y por eso no hay reproducción. Las viejas del agua minaron el rio”, nos señala el pescador de Melo, quien avizora un futuro agreste frente a este efecto devastador del cual nadie por ahora se hace cargo.