¿Cómo funciona el Colegio Electoral? El particular sistema para los comicios de EE. UU.

Las
elecciones del próximo martes 5 de noviembre a la Casa Blanca son solo un
primer paso del complejo sistema electoral de Estados Unidos (EE. UU.) basado
en un cuerpo de 538 compromisarios conocido como Colegio Electoral.
En 2020 este
método mostró sus múltiples vulnerabilidades y puede llevar al poder a alguien
que no tiene la mayoría del voto popular.
El
Colegio Electoral está consagrado en el artículo segundo de la Constitución
estadounidense, representado por los estados en función de su población y
formado y disuelto en el mismo día con el objetivo único de elegir al
presidente.
¿Cómo
se distribuyen los electores por estados?
El número
de electores que corresponden a cada estado depende de su peso parlamentario,
que a su vez depende de su población, y fluctúa cada década en función de los
cambios demográficos que recoja el censo, algo que ha hecho que, este año,
estados fuertemente republicanos tengan una ganancia neta de dos delegados y
que los demócratas pierdan uno en sus feudos.
Por
ejemplo, a
California —el estado más poblado del país— le corresponden 54 electores,
mientras que a las Dakotas (del Sur y del Norte), Alaska o Vermont solo tres
cada uno.
¿Cómo
se ganan esos electores?
En EE.
UU., los estados son los encargados de organizar el proceso electoral, incluso
el presidencial. Por ello, cada estado fija unos horarios diferentes de
votación, reglas distintas para el
voto anticipado o requisitos disparejos para poder votar.
También
son los estados los encargados de decidir cómo se distribuyen los electores.
En casi
todos, el candidato ganador, aunque sea por un solo voto, se lleva todos sus
electores en su objetivo de llegar al número mágico que le lleve a la Casa
Blanca: 270.
La
excepción son Nebraska y Maine, que dividen el reparto de sus electores por
distritos.
¿El
candidato con más electores es el más votado?
No tiene
por qué serlo. Los demócratas han sido el partido más votado en siete de las
últimas ocho elecciones presidenciales, pero en dos de esas citas perdieron los
comicios: Hillary Clinton sacó casi 3 millones de votos más que Donald Trump en
2016 y Al Gore obtuvo medio millón más que George W. Bush en el año 2000, pero
ambos perdieron las elecciones.
De esta
manera, se suele considerar que el sistema de Colegio Electoral ha beneficiado
a los republicanos.
¿Cuándo
y dónde se reúne? ¿Qué pasa después?
Una vez
los estados certifican sus resultados y los legislativos designan a los
electores, el Colegio Electoral se reúne a mediados de diciembre —este año el martes
17— de forma descentralizada para votar por el presidente y vicepresidente.
Luego se disuelve.
Pasado
Año Nuevo, el 6 de enero, el Congreso de Estados Unidos es el encargado de
contar los votos del Colegio Electoral, el último trámite antes de que el nuevo
presidente pueda asumir su cargo el día 20 de ese mes.
¿Qué
debilidades puede tener el sistema?
Las
elecciones del 2020 entre Donald Trump y Joe Biden pusieron
a prueba este complejo sistema y fueron un ejemplo de todo lo que puede
llegar a salir mal durante el camino.
Con la
victoria de Biden proclamada pero no reconocida por gran parte de los
republicanos, algunos de sus líderes a nivel estatal trataron de formar un
cuerpo paralelo de electores que votara por Trump al Colegio Electoral, pese a
haber sido derrotado.
Ninguno
de esos cuerpos paralelos logró el objetivo final, ya que las máximas
autoridades de esos estados —Arizona, Georgia o Míchigan— se negaron a firmar
esas actas.
El
sistema volvió a demostrar su fragilidad el 6 de enero, cuando decenas de
congresistas republicanos trataron de impugnar los resultados de varios de esos
estados en disputa en el momento en que una
multitud de seguidores de Trump asaltó el Capitolio para frenar el trámite.
Aunque
todos estos intentos fracasaron, también podrían haber llevado a Estados Unidos
a una crisis constitucional.
¿Hay
detractores del sistema?
El
candidato demócrata a vicepresidente, Tim Walz, defendió hace unos días que
el Colegio Electoral debe desaparecer en favor del ganador del voto popular,
pero después tuvo que desdecirse ante el revuelo causado.
Incluso
para los líderes demócratas, claramente perjudicados por el sistema electoral,
plantear cambios a lo escrito en la Constitución parece tabú.
Tras la
derrota de Clinton en 2016, The New York Times publicó un editorial
llamado “Es hora de poner fin al Colegio Electoral”.
“El
Colegio Electoral, que está escrito en la Constitución, es más que un vestigio
de la era de la fundación; es un símbolo viviente del pecado original de
Estados Unidos. Cuando la esclavitud era la ley del país, un voto popular
directo habría perjudicado a los estados del sur, con sus grandes poblaciones
en desventaja”, apuntó el diario.
EFE
Montevideo Portal