Los orígenes de las autoridades interinas de Siria, un bastión y un pasado oscuro

Con la caída
del régimen de Bachar al Asad hace hoy un mes, Siria ha pasado a ser gobernada
por unas autoridades interinas emergidas de los grupos que lo derrocaron,
liderados por la alianza islamista Organismo de Liberación del Levante, y de
una provincia que durante años fue el último bastión opositor del país.
Idlib, en el
noroeste del país, se ha vaciado de los altos cargos que hasta hace apenas un
mes administraban de facto la región bajo el Gobierno de Salvación, el brazo
civil del Organismo establecido en 2017. “No encontrarás a nadie en la oficina
del amir, solo están sus ayudantes”, comenta un ciudadano.
El “amir”
(príncipe en árabe) era el gobernador de Idlib, Mohamed al Bashir, quien ahora
actúa como primer ministro interino sirio desde Damasco, al frente de un
Gabinete que ha asumido temporalmente las riendas hasta comienzos de marzo, aún
acechado por el pasado de algunos de sus miembros.
La mujer
En los
últimos días, se hizo viral en las redes sociales un video grabado en 2015
que supuestamente muestra al actual ministro interino de Justicia, Shadi al
Waisi, entonces un juez de la ‘sharía’ o ley islámica en Idlib, supervisando la
ejecución de una mujer acusada de prostitución.
La red de
verificación de datos Verify Syria afirmó en un comunicado que ha podido “confirmar”
que la persona que aparece en las imágenes es Al Waisi, tras un proceso “exhaustivo”
para el que utilizó sistemas de reconocimiento facial y de voz.
Los
islamistas tratan de trasmitir que ideologías y prácticas como esta han quedado
enterradas en el pasado.
“Hace cuatro
años era impensable que una mujer fuera con un velo flojo”, comenta a EFE un
vecino de Idlib, capital de la provincia homónima, que prefiere mantener el
anonimato.
En las
calles de la ciudad, tal atuendo está muy lejos de ser la norma aún hoy en día
y despierta ceños fruncidos entre la población local, mientras muchas mujeres
abordan su día a día bajo largas túnicas negras completadas con guantes para
ocultar las manos y niqabs que solo dejan ver sus ojos.
Según el
vecino, los estándares de vestimenta se van aflojando y últimamente se va
aceptando un velo colocado de forma casual según van llegando a Idlib de visita
algunas “chicas simpáticas de Hama (noroeste) o Homs (centro)”.
Frente a
ello, relata un antiguo incidente con la “policía de la moral” del Organismo de
Liberación del Levante, que trató de imponer el velo completo de cara a su hija
de entonces 13 años pese a que ya a su corta edad se cubría el cabello y vestía
con túnicas largas hasta los tobillos.
Un pasado
oscuro
Otros
residentes comentan que hace un tiempo tampoco se permitía poner música en las
cafeterías locales o fumar pipas de agua en los establecimientos, algo que ha
comenzado a cambiar desde el derrocamiento de Al Asad y la llegada de los
islamistas al poder para la etapa de transición.
Pese a los
miedos iniciales, su expansión al resto del país no ha hecho cambiar las
tradiciones que se mantenían en las áreas antes controladas por el régimen
sirio, donde las minorías religiosas continúan por ahora con sus estilos de
vida e incluso los bares siguen sirviendo bebidas alcohólicas con normalidad.
Así, las
autoridades interinas, preocupadas por reconstruir el país y el levantamiento
de las sanciones internacionales, tratan de consolidar su apuesta por la
inclusión y enterrar un pasado con vínculos al grupo yihadista Estado Islámico
(EI) y a la red terrorista Al Qaeda.
El nuevo
hombre fuerte de Siria, Ahmed al Sharaa, fundó y lideró la rama siria de Al
Qaeda entonces conocida como Frente al Nusra, a petición del ya muerto Abu Bakr
al Bagdadi, quien más tarde se convertiría en el primer máximo jefe del EI.
En los días
anteriores a la toma de Damasco, dejó de usar su nombre de guerra, Abu Mohamed
al Jolani, dando un paso más en un proceso de avanzar hacia una imagen más
moderada que había comenzado años atrás con una primera entrevista mediática y
un nuevo look de barba corta y atuendo occidentalizado.
Hoy, Al
Sharaa recibe a delegaciones internacionales en palacios de Damasco y, para
Estados Unidos, su paradero ya no merece una recompensa de 10 millones de
dólares.
EFE
Montevideo Portal