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NIÑOS PIDEN RESPETO A QUIENES DEBERÍAN PROTEGERLOS: nada conmueve a la Liga Melense

La triste y vergonzosa situación que vive el fútbol infantil de la ciudad de Melo no deja de sorprender. Esta vez, fueron los propios niños que, en solidaridad de sus amigos, piden a la Liga Melense nada más y nada menos que, “RESPETO”.

Ese respeto que la dirigencia les perdió al dejarlos sin jugar a varios de ellos durante estas dos primeras fechas de la temporada y que amenaza con dejarlos por fuera de la fiesta del fútbol durante el año entero. Todo, a causa de caprichos de un mundo adulto que se resiste a escuchar y mucho menos a modificar un reglamento local que contradice al de la ONFI y que atenta claramente contra los derechos de los niños en el deporte.

Si bien algunos pocos delegados patearon el tablero en la sesión de clubes, mayoritariamente no levantan su mano para exigir cambios reglamentarios que contemplen la situación de unos pocos gurises que son rehenes de un reglamento absurdo, el que plantea la pérdida de 18 puntos ante algunos pases o sanciones económicas que llegan a las 13 U.R, o la prohibición de pasaje de un club a otro en determina edad, etc. Todo esto se denuncia, pero hasta ahora, la señal ha sido tan nula como vergonzosa.

Los casos de niños que son víctimas de esta arbitrariedad impuesta, desconocida para muchos padres, sigue aumentando y ahora son cuatro las familias que reclaman al cuerpo de neutrales y a los delegados de clubes que modifiquen el reglamento interno para que sus hijos puedan jugar.

Los intereses deportivos, económicos y clubistas por ahora le ganan a la ilusión de un puñado de niños que son privados del disfrute, del goce del deporte, de las risas entre amigos, de los abrazos, de la alegría y la emoción del fin de semana y de las “gastadas” del lunes.

Las denuncias públicas documentadas en Cerro Largo Portal y hasta una pancarta exhibida por los más pequeños el fin de semana pasado en una de las canchas, no son suficientes para que se escuche la voz de aquellos que sólo quieren jugar.

Mientras tanto, familias responsables y que no están dispuestas a que sus hijos sean tratados como mercancía o como envases descartables, golpean diferentes puertas sin encontrar aún que alguien entre en razón. Nuestro medio, actuando en consecuencia con lo ya anunciado, puso en conocimiento de diferentes organismos nacionales sobre lo que acontece en el torneo doméstico, donde los derechos de los niños no parecen valer.

A nivel legislativo, la situación no pasó desapercibida y no descartamos que la temática se aborde formalmente en la cámara baja parlamentaria. A su vez, abogados locales analizan los reglamentos y los derechos de los niños consagrados por ley y se encaminan a posibles demandas legales.

La ONFI, ausente de palo a palo hasta hace unos días, frente al cambio de autoridades podría dar señales concretas y coherentes en breve, mientras que varios de los organismos con competencia en el asunto y con suculentos sueldos pagos para intervenir en situaciones de este tenor, miran para el costado como si nada.

Ampliaremos.

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Pablo González Juarez

Periodista / fotógrafo/ productor.
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