Cómo fueron los ataques de EE. UU. a Irán y cómo quedaron sus instalaciones nucleares

Estados Unidos realizó ataques que causaron “daños
y destrucción extremadamente graves” a tres instalaciones nucleares de Irán,
afirmó el domingo el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto del país
norteamericano.
El presidente Donald Trump dedicó semanas a
buscar una vía diplomática para sustituir el acuerdo nuclear con Teherán que
rompió durante su primer mandato en 2018.
Sin embargo, Trump decidió finalmente emprender
acciones militares contra el programa nuclear iraní, sumándose a ataques
iniciados una semana atrás por su aliado Israel, que además incluyó a altos
mandos del ejército iraní.
A continuación, la AFP da cuenta de la
información disponible sobre los ataques estadounidenses contra Irán, una
operación denominada “Martillo de Medianoche”.
Operación principal
En conferencia de prensa, Caine detalló que en
los ataques participaron más de 125 aeronaves estadounidenses, incluyendo
bombarderos furtivos B-2 Spirit, cazas, aviones cisterna de reabastecimiento en
vuelo, un submarino con misiles guiados y aeronaves de inteligencia, vigilancia
y reconocimiento.
“Esta misión demuestra el alcance, la
coordinación y la capacidad inigualables del ejército de Estados Unidos”, dijo
Caine. “Ningún otro ejército del mundo podría haberlo logrado”.
Por ejemplo, este es el antes y después de los ataques estadounidenses en la planta nuclear de Fordo, uno de los objetivos alcanzados.

Fordo antes del ataque. Foto: EFE / EPA / Satellite Image 2025 Maxar Technologies

Fordo después del ataque. Foto: EFE / EPA / Satellite Image 2025 Maxar Technologies

Fordo después del ataque. Foto: EFE / EPA / Satellite Image 2025 Maxar Technologies
Bombarderos B-2
Estados Unidos empleó siete B-2, unos aparatos
capaces de volar 6.000 millas náuticas (9.600 kilómetros) sin repostar,
diseñados para “penetrar las defensas más sofisticadas del enemigo y amenazar
sus objetivos más valiosos y fuertemente defendidos”, según el ejército
estadounidense.
“Este fue el mayor ataque operativo con B-2 en
la historia de Estados Unidos y la segunda misión con B-2 más larga jamás
realizada”, indicó Caine.
Varios B-2 se dirigieron hacia el oeste sobre
el Pacífico como señuelo, mientras que los bombarderos que participarían en los
ataques pusieron dirección al este, una “operación de engaño conocida solo por
un número extremadamente reducido de planificadores y líderes clave”, dijo el
general.
“Los cazas iraníes no volaron, y parece que sus
sistemas de misiles tierra-aire no nos detectaron. Durante toda la misión,
mantuvimos el factor sorpresa”, comentó.
Estados Unidos ya había recurrido a los B-2 en
operaciones contra las fuerzas serbias en la década de 1990, con vuelos sin
escalas desde Misuri a Kosovo y viceversa.
En la primera década de este siglo fueron
utilizados en las guerras de Afganistán e Irak.
Bombas antibúnker GBU-57
Caine explicó que los B-2 lanzaron 14 bombas
conocidas como GBU-57 o Penetrador Masivo de Artillería, una potente bomba
antibúnkeres de 13.600 kilogramos que debutó en combate en la operación contra
Irán.
Ideadas para penetrar hasta 60 metros bajo
tierra antes de explotar, estas bombas eran necesarias para alcanzar las
instalaciones nucleares iraníes situadas a gran profundidad.
Las pruebas de esta arma comenzaron en 2004 y
en 2009 Boeing obtuvo un contrato para completar la integración del GBU-57 con
aeronaves.
Misiles de crucero Tomahawk
Además de los bombarderos, un submarino
estadounidense lanzó más de dos docenas de misiles contra objetivos de
infraestructura de superficie no especificados en Isfahán, uno de los tres
emplazamientos nucleares atacados en la operación, dijo Caine.
Se trata de misiles diseñados “para volar a
altitudes extremadamente bajas y altas velocidades subsónicas y pilotados en
una ruta evasiva por varios sistemas de guía adaptados a la misión”.
Fueron utilizados por primera vez en 1991
contra las fuerzas iraquíes durante la Operación Tormenta del Desierto, precisó
el ejército estadounidense.
Objetivo de los ataques
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, declaró
a la prensa que los ataques se lanzaron para “neutralizar las amenazas a los
intereses nacionales (de Estados Unidos) que plantea el programa nuclear iraní
y la autodefensa colectiva de nuestras tropas y de nuestros aliados”.
“Esta misión no apuntaba a un cambio de régimen”
en Irán, declaró a periodistas.
Varias figuras clave del movimiento conservador
“MAGA” se opusieron abiertamente a estos ataques. La promesa de Trump de sacar
a Estados Unidos de “guerras eternas” en Oriente Medio fue uno de los puntos
centrales de su campaña electoral en 2016 y 2024.
¿Qué viene ahora?
Trump instó a Irán a “acordar poner fin a esta
guerra”, afirmando que “ahora es el momento de la paz”.
Pero queda por ver si los ataques impulsarán a
Teherán a desescalar el conflicto o a ampliarlo aún más.
Si Irán elige esta última opción, podría
hacerlo atacando al personal militar estadounidense estacionado en Oriente
Medio o intentando cerrar el estratégico Estrecho de Ormuz, por el que pasa una
quinta parte de la producción mundial de petróleo.
AFP
Montevideo Portal