El día en que un niño le devolvió la vida a la escuela rural
Con apenas tres años, su llegada evitó la clausura de la Escuela N.º 105 de Rincón de los Olivera. En un rincón del campo donde el silencio amenazaba con quedarse para siempre, la risa de un niño volvió a encender las aulas, la memoria y la esperanza de toda una comunidad.

Con apenas tres años, un pequeño se transformó en el verdadero guardián de la Escuela N.º 105 de Rincón de los Olivera. Su llegada evitó el cierre de la escuelita rural y abrió un tiempo nuevo, cargado de emoción, memoria y futuro para la comunidad.
“Estamos en proceso de reapertura de Rincón de los Olivera, porque allí llegaron las familias, aparecieron varios vecinos y recordaron cómo era esa escuela hace años atrás. Fue un momento muy lindo”, expresó la coordinadora de Escuelas Rurales, Nancy Porcal, al referirse a una jornada marcada por los recuerdos y la esperanza compartida.
La coordinadora señaló además que la Escuela N.º 105 no es la única que hoy resiste con un solo alumno. En el departamento hay otras tres instituciones en la misma situación, todas amparadas por una política nacional clara y firme: cuando hay un niño, no se cierra ninguna escuela. Este año cerraron sus puertas en Cerro Largo las escuelas N.º 14 de Vargas y N.º 85 de Puntas de Amarillo.
En diálogo con La Voz de Melo, Porcal destacó que existe una proyección alentadora: en el correr del tiempo, y si se mantiene la llegada de familias a la zona, en un par de años la matrícula podría alcanzar los cuatro niños.
Hoy, la risa de un niño volvió a llenar un aula que estuvo al borde del silencio. Y en ese gesto pequeño, inmenso a la vez, se reafirma una certeza profunda: mientras haya infancia en el campo, habrá escuela; y mientras haya escuela, habrá futuro.