Cine y TV

“Wake Up Dead Man”, llegó a Netflix la tercera aventura de Benoit Blanc, el detective de la saga “Knives Out”

Se estrenó en Netflix la tercera entrega de “Knives Out”, la saga policial de Rian Johnson en la que Daniel Craig interpreta al brillante investigador Benoit Blanc.

Los casos resueltos por Benoit Blanc, el detective privado de impecable vestir y acento sureño, siempre parecen tener alguna espina política que sacar.

En la primera película de Knives Out, Blanc (Daniel Craig) resolvía un asesinato mientras aseguraba que una familia de esnobs no pudiera engañar a la enfermera de su patriarca -la hija latina de una inmigrante- para arrebatarle la herencia que le correspondía legalmente.

En la segunda, Glass Onion, magnates ultrarricos, multimillonarios tecnológicos que se creían genios e incluso un podcaster de derechos masculinos quedaban hechos polvo en el camino a la solución del misterio; no hacía falta resolverlo para saber quiénes eran sus análogos del mundo real.

Wake Up Dead Man, la tercera entrega, que llegó este viernes a Netflix, muestra a Benoit Blanc de vuelta para un caso muy 2025: un asesinato en una iglesia donde un predicador carismático ha estado radicalizando a su congregación contra los males de la modernidad mundana, como “putas feministas marxistas”.

Los puntos de referencia genéricos de los misterios del guionista y director Rian Johnson pueden ser anticuados (principalmente los relatos de Agatha Christie), pero las preocupaciones sociales con las que juguetea están arrancadas directamente de los titulares. Johnson modeló esta entrega según el subgénero del policial del cuarto cerrado, y la película cita la novela de 1935 del escritor estadounidense John Dickson Carr, The Hollow Man.

Con el estilo característico de Knives Out, esta es una aventura moderadamente picaresca con un reparto coral repleto de figuras, llena de giros y vueltas, y salpicada de guiños contemporáneos. Una vez más, no es solo el misterio de un asesinato. Tiene muchas cosas en mente, la mayoría girando en torno a la religión: qué es, qué no es y cómo se tuerce y explota para incitar miedo y odio. De algún modo, todo eso se hace con una ligereza notable y un toque cariñosamente irreverente.

Blanc es el hilo que entrelaza todas estas historias, pero el verdadero héroe de Wake Up Dead Man es el padre Jud Duplenticy (Josh O’Connor), un sacerdote católico de Albany, Nueva York, que solía ser boxeador antes de que Dios lo atrapara. Después de que tiene un altercado con un diácono que en realidad a nadie le cae bien, el obispo Langstrom (Jeffrey Wright) reasigna al joven sacerdote a Our Lady of Perpetual Fortitude, una pequeña parroquia rural en el norte del estado. La iglesia está menguando. Quizás pueda hacer algo bueno ahí.

Imagen de la película "Wake Up Dead Man".
Imagen de la película “Wake Up Dead Man”.

El sacerdote principal de este nuevo lugar es el monseñor Jefferson Wicks (Josh Brolin), quien ha construido un impresionante culto a la personalidad desde el púlpito, donde predica un evangelio de juicio hacia todo y todos. Su círculo íntimo se aferra a cada una de sus palabras: Vera Draven (Kerry Washington), una abogada que ha criado a su hermano adoptivo aspirante a político, Cy (Daryl McCormack); Simone Vivane (Cailee Spaeny), una exviolonchelista de concierto que vive con dolor crónico; Lee Ross (un especialmente gracioso Andrew Scott), un autor de ciencia ficción de gran éxito cuyo brillo ha menguado; y el doctor Nat Sharp (Jeremy Renner), el médico local cuya esposa lo ha dejado recientemente. Y, por supuesto, están Martha Delacroix (Glenn Close, en un papel fabuloso), la devota señora de la iglesia que ha manejado los asuntos de la parroquia durante décadas, y Samson Holt (Thomas Haden Church), encargado del terreno, que se queda por Martha.

Lo importante es que -como el padre Jud descubre rápidamente- este pequeño rebaño de iniciados está bajo la influencia de Wicks porque tienen pavor a disgustarlo. Sus seguidores parecen dispuestos a hacer lo que él les pida: “Literalmente nada de lo que digas o hagas va a cambiar eso”, le dice Lee al padre Jud. Y qué mensaje predica Wicks. “¡Nuestra iglesia está asediada por la malvada modernidad!”, grita un domingo cualquiera, diciéndole al rebaño que deben recuperar el “terreno que hemos perdido” y algún día ocupar su “lugar legítimo como gobernantes de una nación cristiana”.

Es especialmente cruel con las madres solteras, pero realmente con cualquiera que pueda ser presentado como agresor. Las amenazas son útiles para mantener cerca a los fieles y en posición defensiva, especialmente porque Cy siempre anda merodeando con su cámara, filmando videos para subir a YouTube, donde Wicks tiene un público leal.

Esto es lo diametralmente opuesto a cómo el padre Jud concibe la labor de la iglesia. “Es esto”, dice, extendiendo los brazos, “no esto”, continúa, haciendo un gesto de pelea de boxeo. “Estamos aquí para servir al mundo, no para golpearlo”, le explica a Blanc, quien por su parte es un ateo declarado sin interés en la religión, Dios o todo esto, y que no tiene reparos en decirle al padre Jud exactamente por qué.

Daniel Craig en la película "Wake Up Dead Man".
Daniel Craig en la película “Wake Up Dead Man”.

Wake Up Dead Man realmente brilla en varias escenas en las que el padre Jud y Blanc se enfrentan verbalmente sobre la fe, tanto porque la escritura de Johnson se siente genuinamente sabia y bien informada -muy por encima de los clichés típicos de Hollywood- como porque Craig y O’Connor combinan maravillosamente sus energías.

Pero está claro, por algunas pistas que deja la película, que Blanc, a estas alturas, tiene algo de celebridad propia. Así que hay más de un hombre famoso que tiene que pensar en su ego, y la película lidia con lo que significa tener poder o renunciar a él, luchar por el orgullo propio o parecer un tonto.

Johnson navega un complicado conjunto de ecos temáticos con engañosa facilidad, entretejiéndolos en el misterio principal, que sigue avanzando en direcciones completamente inesperadas. A veces puede ponerse un poco desprolijo. Pero es un misterio, así que sabes que al final vas a descubrir lo que ocurrió; la diversión está en acompañar el recorrido.

Lo que realmente hace que Wake Up Dead Man funcione es que el padre Jud y Benoit Blanc son dos gotas de agua. Uno extrae su fuerza de la historia en la que cree sobre Dios, y el otro extrae su fuerza de lo que cree sobre el ser humano.

Pero ninguno es un hombre simple con un pasado totalmente inocente. Y por eso ambos quieren ver el mundo enderezado, y por eso ambos disfrutan ver a los injustos recibir lo que les toca. A su manera, podría decirse, a los dos les encanta un buen misterio.

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