Ni el Panda lo vio venir: Loba, perro… y una moto en versión humana

Una situación tan curiosa como comentada se vivió en el Panda Free Shop, donde una “loba” y un “perro” llamaron la atención de quienes se encontraban en el lugar.
Lejos de tratarse de fauna suelta en plena zona comercial, la escena tuvo rápida explicación: eran adolescentes utilizando caretas de animales.
La postal, inevitablemente, despertó comentarios vinculados a la conocida tendencia therian, un fenómeno que desde hace un tiempo viene generando conversación en distintos ámbitos.
Sin embargo, en este caso, el comportamiento fue bastante menos filosófico y mucho más práctico: los jóvenes ingresaron al free shop con un objetivo claro y universal —más allá de cualquier identidad—: servirse refrescos.
Porque instinto salvaje sí… pero hidratado.
Como si la jornada necesitara un giro adicional, desde un centro social de la ciudad fronteriza surgió otra anécdota singular. Una educadora relató que debió pedirle a un joven que “bajara un cambio”, ya que el adolescente, emitiendo sonidos mecánicos con su boca, afirmaba autopercibirse moto.
No trascendieron detalles técnicos.
¿Marca?
¿Cilindrada?
Incógnitas menores en una jornada que dejó material más que suficiente para la charla cotidiana. Y así, entre refrescos, fauna urbana y cilindradas imaginarias, el Panda sumó un capítulo que difícilmente figure en su catálogo.