Se retiró Béatrice Vialle, una de las dos mujeres en el mundo que piloteó un Concorde

En la historia de la aviación comercial, pocos aviones despiertan tanta fascinación como el Concorde. Capaz de cruzar el Atlántico en poco más de tres horas y de volar al doble de la velocidad del sonido, el supersónico fue también el escenario donde la francesa Béatrice Vialle hizo historia al convertirse en la primera mujer de su país en pilotarlo. Este 31 de julio, la piloto aterrizó por última vez en el aeropuerto Charles de Gaulle de París después de 40 años de carrera, consignó Gate7.
Nacida el 4 de agosto de 1961 en Bourges, Vialle estudió en la Escuela Nacional de Aviación Civil de Francia (ENAC) y comenzó su carrera profesional en 1984 en Air Littoral. Un año después ingresó a Air France, donde acumuló experiencia al mando de aeronaves como el Boeing 727, el Airbus A320 y el Boeing 747.
Su gran oportunidad llegó en julio de 2000, cuando obtuvo la habilitación para comandar el Concorde. Sin embargo, apenas unos días después, el accidente del vuelo 4590 de Air France, que dejó 113 muertos cerca de París, provocó la suspensión de todas las operaciones del avión supersónico durante más de un año.
Cuando el Concorde volvió al servicio, Vialle escribió una nueva página en la historia de la aviación. El 19 de noviembre de 2001 realizó su primer vuelo comercial al mando del avión, convirtiéndose en la primera francesa en pilotar un vuelo de pasajeros supersónico y en una de las únicas dos mujeres del mundo que lo hicieron. La otra fue la británica Barbara Harmer.
Durante su etapa como comandante del Concorde completó 45 vuelos supersónicos, principalmente en la emblemática ruta entre París y Nueva York, utilizada por empresarios, celebridades y viajeros de alto poder adquisitivo.
Su nombre también quedó ligado al final de una era. El 31 de mayo de 2003 comandó el último vuelo comercial con pasajeros del Concorde operado por Air France, pocos meses antes de que el avión fuera retirado definitivamente del servicio debido a los altos costos de operación y la caída de la demanda tras el accidente de 2000.
Lejos de retirarse, Vialle continuó su carrera como comandante de Boeing 747 y posteriormente de Boeing 777 en Air France, consolidándose como una de las referentes femeninas de la aviación comercial francesa.
Su trayectoria es recordada no solo por haber pilotado uno de los aviones más icónicos de la historia, sino también por haber abierto camino para las mujeres en una profesión que durante décadas estuvo dominada por hombres. Hoy, su nombre permanece asociado al legado del Concorde y a una de las etapas más extraordinarias de la aviación civil.
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