ENFERMERO CARCELARIO DENUNCIA QUE LE HICIERON UNA CAMA, AFIRMA QUE NO FUE DEPILADO Y PRESENTA COMO PRUEBA, SU CUERPO (ver video)

ACUSAN A LAS MAXIMAS JERARQUIAS DEL INR LOCAL DE MANIPULACIÓN, MALA FÉ, FALSO TESTIMONIO Y PRESIÓN.
El funcionario carcelario al que lo habrían depilado dos policías femeninas, en pleno turno, niega el hecho. Las uniformadas también.
Álvaro Márquez, alías “El Tico”, es un experiente auxiliar de enfermería y cumple funciones en la Unidad N° 15 del INR de Melo desde hace 8 años. “Otros jerarcas me llegaron a felicitar por el desempeño de mi tarea, valorando el buen trato y la sensibilidad que le pongo a mi trabajo. Todavía guardo esos papeles de reconocimiento”, manifestó con orgullo Márquez al dialogar con Cerro Largo Portal.
El enfermero, no dudo en señalar que en cuanto al sonado caso de “depilación”, le tendieron una gran cama y responsabilizó al director Sergio Fernández y al sub director Andrés Álvez, de manipular información para hacerla pasar por real, “actuando de mala fe y llegando a presionar a una agente penitenciaria (vulnerable), para que esta brindara un falso testimonio, sobre un hecho que no pasó”, dijo Márquez.
En relación a las dos mujeres, dependientes del ministerio del interior, el civil expresa que “se están comiendo un garrón, ya que el objetivo de Fernández y Álvez, era sacarme a mí”.
En defensa de sus dichos y en el marco de los descargos que realizó ante su dependencia laboral, (Sanidad Policial del Ministerio del Interior), frente a la “falsa acusación” que le realizaría la dirección de la Unidad N° 15 del INR, el “Tico”, dice:
“Nunca fui depilado, ni ahora ni antes, pero bueno, si en necesario ofrezco mi cuerpo como prueba de que digo la verdad y que ellos son los que mienten”, y nos envía el siguiente video.
“EL DIRECTOR PRETENDE QUE SE TRATE A FIERRO A LAS PPL, OLVIDANDO QUE ES UN CENTRO DE REHABILITACIÓN”
Cabe señalar, que desde el punto de vista administrativo y por el caso de presunta depilación, hay una investigación que está en marcha y no se conoce aún resultado alguno. El mismo, depende ahora del área jurídica del INR, la que aún no se ha manifestado.
Como conclusión final y valorando el clima laboral que se vive en el centro penitenciario, Márquez señaló que “el director pretende que se trate a fierro a los reclusos, y eso sí que no va con mi perfil, yo necesito hablar a las personas, saber que les pasa, que les duele, sólo así puedo hacer bien mi trabajo. Yo no me olvido que estamos en un centro de rehabilitación, quizás sea esa la verdadera razón por la que me tendieron esta cama”, reitera Márquez.
En cuanto al funcionamiento de la unidad, basado en otras fuentes, podemos decir que, desde el punto de vista gremial, existe una mirada atenta hacia centro carcelario y su conducción, donde se detectan problemas de infraestructura que afectan al servicio, sumado a denuncias de persecución, hostigamiento y mal vínculo laboral.
Otras denuncias de apariencia delictiva y que eventualmente podrían involucrar a uniformados sin importar el rango, han recaído en el ámbito de la justicia, pero desde allí no han surgido hasta ahora grandes avances.
El último episodio, está relacionado a un presunto caso de corrupción policial, donde el comprometido es un funcionario de la unidad, señalado como posible responsable de facilitarle celulares a los reclusos que cuidaba, a cambio de dinero.
Ampliaremos.