EL LOBI, UN ALQUIMISTA POPULAR QUE SE FUE
Sentidas palabras y voces de reconocimiento y respeto se escuchan por estás horas, ante el deceso de Víctor Bais, "EL LOBI".

Uno de los primeros en manifestarse fue el propio Intendente Departamental de Cerro Largo, José Yurramendí, quien vía redes sociales recordó al querido personaje popular, quien supo ganarse un lugar en el corazón la ciudad de Melo, la que ya no escuchará correr por sus calles el eco de la voz potente y ronca de este humilde vendedor ambulante.
“Muy pocos, quizá contados con los dedos de una mano, sabían que se llamaba Víctor Ramón Bais Lucas. Sin embargo, eso no fue impedimento para que se ganara el respeto y cariño de la gente.
Calles y escenarios de Melo, allí donde se juntaba más público, más clientes, supieron de su incansable batallar diario, vendiendo productos de todo tipo, muchas veces insólitos. Un gran trabajador, comerciante nato, honesto, digno.
Desde niño, aprendí a quererlo, a respetarlo, a reír con sus ocurrencias, a identificar su presencia a partir de esa voz particularmente ronca, cargada de educación, esa que los tipos que son buena gente van seleccionando y adoptando en esa escuela, sin maestra definida que es la calle.
Popular como pocos, amigo de todos, sin distinciones de ningún tipo, melense hasta el alma, estaba claro que por sus venas corría sangre azul y blanca de su querido Cerro Largo. El “Vamo arriba el Cerro”, dicho por él, aún resuena en nosotros, cargado de los mejores recuerdos.
Hoy le ha tocado emprender el viaje a la eternidad. Se va con la humildad de siempre, ligero de equipaje, con el reconocimiento implícito de un pueblo que lo va extrañar, como sólo se extraña a esas grandes figuras populares que, con su bonhomía y decencia, se han pasado la vida acumulando como único capital, el respeto y cariño de la gente.
Que descanses en paz querido Loby”, expresó el jefe comunal, quien cerró su mensaje con un “Hasta siempre”.
“EL LOBI CAZÓ SUS PETATES Y DESPEGÓ HACIA LA ETERNIDAD”
El arte popular tampoco estuvo ausente a la hora de la decirle adiós a este amigo, y fue Danilo Caballero, quien intentando interpretar el folclore ciudadano dedicó sentidas palabras bajo un título de tan sólo cuatro letras: LOBI.
“Una madrugada calurosa de enero El Lobi cazó sus petates y despegó hacia la eternidad, el banco del viejo Banco Comercial le quedó chico y allá marchó en busca de nuevas pomadas mágicas, de nuevos yuyos para extraños dolores, en busca del brebaje mágico como un alquimista popular, su imagen quedará grabada a fuego junto al viejo Cerro Largo de los Noreste por Rivera o Tacuarembó a marcha camión, jugara donde jugara estaba él, era un bastión de la azul y blanca como los Perales o el Hacha Brava, vendiendo cuetes, banderas, vinchas o lo que fuese aunque lo llamasen de secante, lo que tenía se vendía, se lo veía en todos lados, en las plazas o por las viejas y queridas Maquinitas ofreciendo cosas que aún hoy no se han inventado como aquellos preservativos que decía que al lavarse se podían usar de nuevo, esencias que con una mísera gotita te podían curar desde el ácido úrico hasta el reuma o un ardor estomacal, son de esas personas que nunca se van, que siempre quedan, se extrañará su voz inconfundible para saludarte, preguntar por tu familia y tu salud o para ofrecerte una rifa o lo que cualquiera de nosotros los mortales precisásemos, èl jaja, èl era inmortal, por eso hoy, El Lobi, no murió, El Lobi hoy, entró en la leyenda”.
Q.E.P.D