JUAN GARCÍA ES UN GAUCHO DE 80 AÑOS QUE TRABAJA COMO SI TUVIERA 20, Y QUE POR PRIMERA VEZ CONSULTÓ A UN MÉDICO, PERO NO TENÍA NADA

“VUELVA DENTRO DE 80 AÑOS” LE HABRÍA DICHO EL DR. AL ENTERARSE QUE LIMPIA EL TAJAMAR DE SU CASA A PALA Y CARRETILLA (ver video).
A raíz de una publicación realizada en estas últimas horas por el Dr. Milton Da Silva, respecto al estado de salud espectacular y la historia de vida de un hombre de 80 años, quien trabaja a “pico y pala” como se dice habitualmente, Cerro Largo Portal se interesó por la historia de Juan Antonio García.
El personaje en cuestión es un apreciado vecino del paraje San Diego, quinta sección del departamento. A don García, los años de vida le pueden haber cambiado el rostro, la piel, su pelo, pero nunca han modificado su actitud de trabajo y sus ganar de hacer.
Este gaucho de tierra adentro, representa a una cultura de trabajo sólida, casi en extinción, de la que seguramente otros tantos se sentirán identificados.
A sus 80 años y sin importarle el frío o el calor, don García trabaja la tierra, planta, cuida animales, ensilla el caballo, recorre, acomoda alambrados y en estos días intensos de sol, donde la seca evaporó el agua del tajamar de su casa, aprovecha las condiciones del terreno para limpiarlo a pala y carretilla, como si tuviera 20 años:
POR PRIMERA VEZ FUE AL MÉDICO
En estás ultimas horas, presionado por una de sus hijas (según pudimos saber), don García acudió al médico para hacer una consulta que debería ser de rutina. El profesional no lo conocía, y al preguntarle si hacía mucho que no consultaba al médico, su respuesta fue: “nunca, es la primera vez que vengo”.
La sorprendente contestación, fue relatada por el Dr. Milton Da Silva, quien contó que, “Hoy me trajeron a consulta un Gaucho de más de 80 años, primera vez que ve un médico, lo trajeron sus hijos a control y resulta que está mejor que yo, anda a caballo todos los días y en este tiempo de seca, está limpiando un azude a pala y carretilla!”, indica Da Silva.
TODOS LOS DÍAS SE TOMA SU VINO
“Por supuesto que no le recete nada y le pedí exámenes porque su hija me lo sugirió, si no tampoco le hacía sacar sangre. Me dejó varias enseñanzas, la primera que el trabajo es muy bueno para la salud, principalmente esa actitud de hacer cosas, sin buscar un resultado inmediato, en este caso limpiar un tajamar. Que seguramente el resultado de su trabajo va a perdurar muchísimos años y lo van a disfrutar otros.
La segunda, ir al médico lo necesario, veo todos los días pacientes con bolsas llenas de cajas de medicamentos recetados por diferentes médicos que a veces se contraponen sus efectos y hacen más daño que la propia enfermedad. Ni les cuento que dejan en esa bolsa toda la jubilación.
La tercera es la del vino. Esta última se la dejo a ustedes para que opinen y me ayuden a hacer bien mi trabajo”, publicó el profesional.