
Con F de Florencia o de Flor, o ambas, una joven (se presume) de Melo, se dedica a ofrecer vía Facebook zapatos de dama con el único fin de estafar por las redes.
Si bien está confirmado que opera desde Melo, en su perfil, seguramente falso, pone como referencia la localidad de Vergara, departamento de Treinta y Tres. Las iniciales que identifican su perfil son F.F.P. y dice “trabajar” las 24 horas del día.
El mecanismo es simple, ofrece el producto, dice tener disponibilidad y que lo envía a cualquier lugar del país; los que imaginan ser clientes desconociendo que son víctimas, elijen color, número y forma de pago, sumado al aporte de datos personales, incluida la dirección.
Al realizar estos acuerdos básicos, la estafadora de zapatos brinda un número de cuenta donde se debe realizar el depósito. Esa cuenta, está a nombre de un tercero, de iniciales H.B. Una vez se efectiviza el pago por zapatos que nunca llegarán, los mensajes nunca más son respondidos.
El monto de la estafa ronda los 2 mil pesos, motivo por el cual, no todos los estafados radican denuncia policial.
MIEDO, BUROCRACIA Y SANCIONES QUE DAN PENA
“¿Pero como no radican denuncia? ¿Así no se combate a la delincuencia?” Se podrán preguntar y con razón muchos de nuestros lectores. La explicación tiene un trasfondo aún más preocupante, está asociado a 3 razones fundamentales de acuerdo al relato de al menos una de las estafas:
- “Al denunciar debo perder horas de trabajo del día que nadie me las devolverá, sumado a que mi tiempo en seccional y prestando declaración sin duda, será mayor al que eventualmente pueda estar la, o los responsables.
- Si llegan a dar con esta mujer, quien me garantiza que efectivamente la responsable tenga consecuencias judiciales medianamente acorde a alguien que estafa a trabajadores, como yo.
- Desconozco quien tiene mis datos, mi nombre, mi cedula y mi dirección, como para seguir escarbando, mejor pierdo la plata, aunque me de mucha bronca”.
Sí, el miedo paraliza, la falta de confianza en el proceso de denuncia desalienta, y la ausencia de penas que realmente pongan freno a estas acciones, no entusiasman.
En suma: se alerta a la población sobre una estafadora de zapatos que sería de Melo, para que otros no caigan en su red.