CON EL AGUA AL CUELLO

“Con profundo dolor le debemos de comunicar a la ciudadanía que hasta el día de hoy nuestras playas estarán cubiertas con servicio de Guardavidas, luego de realizadas dos audiencias en instalaciones del Ministerio de Trabajo y no habiendo llegado a un acuerdo con el Gobierno Departamental es que nos vemos obligados a tomar esta decisión”, anunció el Cuerpo de Guardavidas de Treinta y Tres.

“Creemos no merecer seguir trabajando en estas condiciones, no estamos dispuestos a que por parte del Gobierno Departamental sigan ninguneando nuestro trabajo. Le queremos agradecer profundamente a la población de Treinta y Tres por el constante apoyo y compresión y les pedimos que extremen los cuidados a la hora de concurrir a nuestras playas”, señala el comunicado emitido recientemente.
Cabe acotar, que Cerro Largo Portal había anticipado esta situación de precariedad laboral, al publicar hace 2 semanas un artículo bajo el título,
“GUARDAVIDAS EN LA LONA”. En dicho informe indicábamos que:

“La situación precaria que afrontan los guardavidas en las playas del Uruguay son notorias, pero nada comparado con esta foto, correspondiente a un “proyecto de resguardo” en que se instaló a orillas de la playita del Yerbal en el departamento de Treinta y Tres, según denunciaron algunos visitantes en redes sociales.
A nivel nacional, muchos de las reivindicaciones planteadas en temporadas pasadas por parte de la Asociación de Guardavidas, siguen durmiendo al sol.
Mayor carga horaria, capacitación, mejora de salarios, casillas nuevas, entre otros reclamos, sufren retrasos evidentes y las condiciones hoy, salvo honrosas excepciones, son bastante precarias.
La ausencia de casillas en condiciones genera un gran problema que tiene dos aspectos: la debilidad técnica que sufre el guardavida -al carecer de torre para ver claramente lo que ocurre con los bañistas dentro del agua- y las condiciones laborales precarias que deben afrontar.
En algunas playas, los guardavidas están trabajando debajo de las nuevas bases donde se instalarán las futuras casillas y en otras, permanecen toda la jornada con una sombrilla. Algunos se posicionan arriba de médanos para poder observar a los bañistas en el agua”, se denunciaba por parte de la Asociación de Guardavidas en temporadas pasadas, evidenciando problemáticas que en muchos casos se repiten.
A todo esto… el que no espera es el verano. El verano no entiende de tormentas ni de accidentes climáticos. No respeta licencias, almanaques ni cronogramas. El verano llegó y cada día que pasa aumenta la urgencia y la necesidad de brindar, no solo un servicio técnico a la altura de un turismo que pretende mejorar la oferta integral, sino, además, las condiciones de trabajo dignas para aquellos que tienen la responsabilidad de llevar a cabo tareas de prevención y rescate en nuestras playas.
Al ser consultado recientemente por medios nacionales el coordinador de la Brigada de Guardavidas, Carlos Curbelo, reconoció que la demanda laboral supera ampliamente a la desplegada durante la pasada temporada de verano, indicando que en la primera quincena de enero se realizaron más de 200 rescates sólo en las playas de Maldonado.
Cabe acotar, que la foto que da origen a este informe, correspondería al pasado, pues se nos indica que recientemente por parte de la Intendencia olimareña, se procedió a la instalación de nuevos resguardos para quienes custodian las zonas de playa habilitadas en ese departamento”, indicábamos.

Evidentemente los problemas planteados al menos en olimar son bastante más de fondo, los que llevaron a que en esta últimas horas los trabajadores en masa renunciaran.