
El verano seco de asfalto caliente y vehículos al sol, dio una pequeña tregua con un vendaval de lluvia y viento que fue recibido con beneplácito por la población.
Si bien el volumen de precipitaciones ni por asomo es solución a problemas más profundos, al menos parques y jardines respiraron.
Incluso dentro de la ciudad las precipitaciones fueron dispares, pero en algunos puntos de Melo, llovió en serio.
Recordemos que la falta de lluvias que se prolongan desde fines de 2022, motivó la declaración de emergencia agropecuaria a nivel país.
