
Este martes se disputará un nuevo entrenamiento de rugby integración, donde jóvenes que practican este deporte en Melo jugarán en la cancha del centro de reclusión de la Unidad N°15 del INR, junto a personas privadas de libertad, las que practican este deporte de igual a igual sin importar su condición.
En esta oportunidad, el partido contará con la presencia del Secretario Nacional de Deportes, Sebastián Bauza, quien será acompañado por el Intendente Departamental, José Yurramendi, entre otras autoridades.
Ante un partido de estas mismas características, pero realizado en el mes de junio, nuestro medio informaba, que: “el cuadro de la cárcel se llama Pitbull U15 (metafóricamente por la estigmatización que hay sobre ambos, presos y perros) y los otros son unos pibes, con los que estamos tratando de hacer un cuadro de Rugby que represente al departamento, ya que del norte del país somos los únicos que no tenemos un club establecido”, contaba a Cerro Largo Portal el profesor Darío Montana, quien junto al acompañamiento de Diego Ardao y de la encargada de Sanidad de la Unidad N.15, Andrea Leites, son impulsores del programa en el centro de reclusión local.
La práctica del rugby en centros de reclusión no es solo un deporte, sino más bien un espacio de inclusión social, el que ha logrado en otros lugares del país y la región grandes resultados, traducidos en un bajísimo nivel de reincidencia en el delito de quienes lo integran.
Desde Argentina, por ejemplo, el club “Los Espartanos” que nació en la cárcel, ha sido una inspiración y un modelo para la ejecución de este programa en Uruguay.
Las cárceles pueden ser un lugar de redención: así lo cree el abogado Eduardo Oderigo. Y actúa en consecuencia. Él confía en una herramienta con la que quizá muchos no contaban: el deporte, más precisamente el rugby.
Oderigo es el fundador de Los Espartanos, un proyecto que contempla la formación de un equipo de presos para jugar con la ovalada y, de esa forma, colaborar con su reinserción en la sociedad. El plan, que ya recibió premios y reconocimientos, tiene sus primeros resultados positivos.
Conmovido por la situación de los presos y por las escasas alternativas de reinserción que se les ofrecían, Oderigo decidió poner manos a la obra y diseñó un proyecto para crear un equipo de rugby que les permitiera entrenarse, despejarse del agobio que provocan los encierros prolongados y absorber valores para la vida después de las rejas.