En las redes sociales se pudieron ver fotografías de los campos de juego de las zonas bajas de Melo totalmente inundados. Después de tanta lluvia ver a una cancha Auxiliar, el estadio Ubilla o el parque la 19 de Abril anegados, no sorprende tanto, pero que el nivel de profundidad del agua evidenciado en los rastros de la resaca que cuelga del tejido perimetral de la cancha de San Salvador, sea tan alto, es al menos sorprendente.
El fuerte temporal que azotó la ciudad capital y sus alrededores el jueves pasado dejó en pésimas condiciones algunos escenarios deportivos, sin embargo, no ser por el muro natural y marrón que delimita el perímetro de juego, sumado a la humedad reinante, el césped brilla e invita a jugar al “fulbito”, aún con resaca.