CUESTIÓN DE HONOR: Teniente detenido en democracia tras denunciar hechos de corrupción militar, teme por su vida
“No voy a renunciar hasta dejar mi honor en alto, ya que no existe calabozo u opresión que puede callar la voz del que lleva la verdad y quiero dejar en claro, que el que tenga la menor prueba para refutar mis dichos, que me desmienta”.
Cerro Largo Portal dialogó con el oficial de las Fuerzas Armadas, Nelson Duarte, quien está privado de su libertad tras ser arrestado a rigor por treinta días, permaneciendo alojado en dependencias de la Brigada de Ingenieros N°1 en Canelones.
Duarte, vuelve a ser sancionado por sus jerarquías, esta vez, por hacer públicas las denuncias que realiza en la interna de su institución desde 2014. Las mismas comprometen a militares de diferente rango en distintos periodos de gobierno e interpela a un sistema político que ha mirado para el costado y también al Poder Judicial, que pudiendo hacerlo, aún no actúa de oficio frente a un tema que excede la interna militar, según entiende el denunciante y su asesora legal.
Cabe acotar, que todas las denuncias de corrupción realizadas por el teniente han sido comprobadas, según reveló el colega Leonardo Haberkorn en El Observador. Aun así “el único perjudicado soy yo, pues los altos mandos han recibido tímidas sanciones administrativas”, indicó en diálogo informal con Cerro Largo Portal el uniformado sin función, quien no logró ascender nunca más, recibiendo sanción sobre sanción y siendo enviado para su domicilio sin tarea asignada desde 2020.
En relación a la pena actual que se le impone, el teniente nos cuenta con evidente indignación que, “me llevaron de mi casa como a un delincuente” y que sus hijos le preguntan cuando vuelve, sin tener él una respuesta clara.
INSTALACIÓN DE PISCINAS, TRABAJOS DE CARPINTERIA Y CONTRANDO DE WISKI

Duarte tiró su primera bomba hace ya 10 años, cuando puso en conocimiento del Ejercito Nacional que mandos medios y altos de esa institución se beneficiaban económicamente a través de la mano de obra de sus subordinados, los que cumplían su turno pero al servicio de tareas particulares o empresariales, como ser la instalación de piscinas (esa operativa se realizó durante dos décadas), para la que se utilizaban unos 20 soldados.
También hubo irregularidades con un coronel del Ejército, según la denuncia, la que indica que este hacía trabajar a los militares en la carpintería de la unidad, pero en beneficio propio. Por otro lado, y en un caso más reciente (2020), Duarte presentó como evidencia física un registro fílmico donde se ve a personal militar descargando una gran cantidad de bebidas alcohólicas prevenientes del Chuy (de contrabando) en un vehículo oficial y cuyo destino eran instalaciones del Ejército. La compra fue realizada por una jerarquía militar, la que terminó reconociendo la “falta”.
Su abogada defensora, la Dra. Natalia Martínez, quien es la esposa de Duarte, ratifica los dichos de su defendido, quien sigue gritando a los cuatro vientos que existe un sistema corrupto dentro del Ejército Nacional y destaca con énfasis el silencio cómplice del sistema político, en particular del ministro de las Fuerzas Amadas, Dr. Javier García, con quien se buscó contacto por diferentes vías, sin obtener respuesta alguna a lo largo de los años, señala la abogada. Cabe acotar, que Cerro Largo Portal también buscó sin éxito poder dialogar sobre este tema con el ministro García.
MINISTRO JAVIER GARCÍA ES ACUSADO CÓMPLICE ANTE HECHOS CON APARIENCIA DELICTIVA

La Dra. Martínez nos hace saber que su defendido le quisiera preguntar al ministro, “porque con la misma celeridad que lo sancionaron a él, nunca (García) tomó medidas con los que estaban realizando contrabando, con los que robaban combustibles en las unidades, con los que usaban los vehículos del Estado para cargar Whisky”.
Su defendido no entiende, reconoce la profesional, “porque nunca al ministro le llamó la atención que desde hace tres (3) años un funcionario de su cartera está en domicilio, cobrando su sueldo y sin poder ingresar a su trabajo”, acaso “¿eso no es una irregularidad?”, se pregunta mi defendido, dice Martínez e indica que, “mi cliente entiende que eso es un delito, una violación a los derechos humanos por parte de una institución que amordaza a sus funcionarios”.
“NO PODEMOS PERMITIR QUE SIGAN ROBANDO”
Duarte ya había dicho públicamente que tras sus denuncias un Gral. de apellido Posse, le había dicho que “el que se me pone adelante, lo aplasto”, y que efectivamente “me están aplastando por decir que las cosas están mal. Como funcionarios públicos, no podemos permitir que sigan robando”, expresa el arrestado.
“El argumento de mi defendido es que los bienes del Estado los han utilizado y los utilizan para beneficio propio”, indica la abogada, quien ratifica que su cliente sostiene que “el silencio deja de ser omisión cuando pasa a ser cómplice. Está clarísimo, las denuncias fueron comprobadas y el ministro se olvida de un pequeño detalle, que es el principio de proporcionalidad de la sanción. A mí me sancionan con el mayor rigor, pero algunos de los investigados administrativamente, como ser, el Cnel. William Soria (sub director del Parque del Ejercito Nacional), que es quien realizaba negocios con particulares, comprobándose que se aprovechaba de recursos del Estado para beneficio propio, se le aplicó 15 días de arresto”, cuestiones así son inadmisibles, entiende Martínez.
“También está pendiente de resolución la denuncia por presunto hurto de combustibles mediante maniobras fraudulentas, lo que fue denunciando por mi cliente en 2020”, indica la abogada. Sobre este caso nuestro medio pudo saber que no se aplicó ninguna sanción al respecto y que se dictaminó la ampliación de la investigación, cuyo resultado desconocemos.
MILITARES VESTIDOS DE AZUL

Fruto de la investigación periodística a la que estamos abocados y en relación a algunas de las denuncias realizadas por el teniente, supimos que los soldados que instalaban piscinas por orden de un superior, llegaban en el entorno de la 7 de la mañana al regimiento con la ropa de la empresa (mamelucos azules), donde las camionetas de esta les esperaban dentro de la unidad. Allí, se subían a las mismas y se disponían a cumplir tareas muy alejadas de la especificidad de cualquier soldado y obviamente de la unidad, regresando a la misma en el eje de las 2 de la tarde o las 8 de la noche. Incluso, de acuerdo al testimonio de fuentes reservadas se nos señala que muchas veces los soldados cumplían guardia nocturna, custodiando la obra.
En el caso de la utilización de militares al servicio de una carpintería del ejército, se sabe que la fabricación de porteras era la vedette del emprendimiento “público – privado”, cuyo resultado era comercializado después por el jerarca, quien las vendía a un precio muy conveniente.
En el diálogo informal mantenido con Duarte, este nos señala que las investigaciones administrativas le dan la razón, pero que no hay ningún tipo de consecuencia negativa para los culpables, ya que nunca se derivaron estos casos a la justicia. “El único perjudicado he sido yo, ya que nunca más pude ascender”, nos indica el detenido.
HERENCIA ARTIGUISTA
Lejos de mostrar una postura de resignación, el teniente recuerda una frase del Gral. Artigas, señalando que “si aún existe mezclado entre vosotros alguno que no abrigue sentimientos de honor, patriotismo o humanidad que huya lejos porque nos deshonra”, solicitándole a aquellos que lo señalan, a que, “hagan gala de esa herencia artiguista y se miren al espejo, porque están muy lejos de los ideales del prócer”.
Al ser consultado sobre la postura de jerarquizas de otros tiempos, entre ellos, la del Comandante en Jefe del Ejército de la época, Guido Manini Ríos, más otros ministros de Defensa Nacional (en este caso en gobiernos del Frente Amplio, como ser, Eleuterio Fernández Huidobro, Jorge Menéndez o José Bayardi), Duarte nos comenta que “nadie hizo nada” y que “nada pasó”, reafirmando que él cumplió con su deber de funcionario Público de realizar la denuncia ante presuntos hechos de corrupción.
La abogada y esposa de Duarte, espera que se haga justicia y recuerda que su defendido sostiene que “no puede ser que, por denunciar ilícitos una persona sea sometida a la total indefensión”, recordando que, en una publicación realizada por El Observador, fuentes del ministerio dicen que “la sanción era inevitable”, según consigna el medio colega. Ante esto, Duarte me transmite si “acaso no era inevitable sancionar a los que roban, a los que contrabandean a los que se benefician con recursos de todos, donde el ministro responsable debería saber, pero parece que no lo ve”.
Duarte señala a nuestro medio que “como ciudadano y como profesional de las armas, esto es vergonzoso” y recuerda el juramento de honor de los militares, del cual muchos se olvidaron:
“¿Juráis por vuestro honor, respetar y
defender la Independencia e integridad
de la República, su honor, la Constitución,
sus leyes y sus instituciones democráticas
y ajustar vuestra conducta a los más
estrictos principios de la ética profesional,
de la moral y dignidad ciudadana?
Sí, juro”.

“ATACARON A MI FAMILIA”
En el tramo final del extenso intercambio mantenido, Duarte nos indica que en este momento atacaron directamente a su familia, que es la que está pasando mal. “Despertaron a un león como pueden decir por ahí”, nos dice con tono ameno, pero su voz cambia y su firmeza también al manifestar que “no voy a renunciar hasta dejar mi honor en alto, ya que no existe calabozo u opresión que puede callar la voz del que lleva la verdad y quiero dejar en claro, que el que tenga la menor prueba para refutar mis dichos, que me desmienta”.
Tanto el defendido como su defensora legal, califican este hecho como “terrorismo de Estado”, donde “se avasallan las garantías y los derechos individuales de un ciudadano por más que sea militar, simplemente por denunciar irregularidades ante la complicidad existente tanto en la escala jerárquica (militar) y la función pública, que hace oídos sordos y mira para el costado mientras despilfarran y saquean al Estado”, dicen.
Ante la pregunta de si teme por su vida, la respuesta del teniente fue: “en esta institución temo por mi integridad y mi vida, sí”.
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