Internacionales

A dos años de la invasión rusa en Ucrania: una guerra estancada

Estaban bombardeando todo a nuestro alrededor y apuntaban a la base aérea militar a 30 o 40 km de nosotros. Nuestra familia empezó a llamar para pedir ayuda cuando la conexión telefónica empezó a desaparecer”, agrega.



Ya viviendo en Uruguay hacía varios años, porque su marido es uruguayo, a Maryna Anández (29) le preguntaban sus compañeros de trabajo si creía que, finalmente, Rusia iba a invadir Ucrania. Ella decía: estamos en el siglo XXI, es casi impensable; ya tomaron Crimea en 2014, seguramente sea para negociar alguna cosa con Occidente. “Nunca pensé que fuera a pasar y me enteré hablando con mis amigos que vivían cerca del aeropuerto donde empezó el bombardeo”, dice.



“Los que viven y los que vivían en Ucrania, en ese momento, no hicieron nada para ir a algún lugar más seguro o protegido. Nadie creía que iba a empezar la guerra”, agrega.


A Tetiana Chornous (33), ucraniana que se mudó a Uruguay en 2014, porque su marido es uruguayo, le avisó su mamá con un mensaje muy corto: empezó la guerra. Las primeras semanas, cuenta, fueron de “estar siempre con el teléfono en la mano, de noche y de día; esos días fueron difíciles para todos”.

25 de febrero de 2022 (hace 1 año, 11 meses y 28 días). El día que inició la batalla por Kiev, los rusos lograron hacer base en un aeropuerto a 30 kilómetros de la capital ucraniana. Desde allí inició la cruzada para entrar a la ciudad por el norte, al tiempo que Volodímir Zelenski, presidente ucraniano, llamaba a la población a repeler la ofensiva con cócteles molotov y ordenaba la distribución de armas entre los ciudadanos. Mientras la guerra urbana veía sus primeras horas en tierra, Rusia ponía en escena desde el aire a otros actores recurrentes en el conflicto: los bombardeos, los misiles y los drones.



Putin había gestado una guerra relámpago con el objetivo de lograr lo que auguraban los medios occidentales: la rápida caída de la capital ucraniana.


Tras un mes, una semana y un día, la batalla de Kiev terminó con una victoria por parte de los comandados por Zelenski. A dos años del inicio de la guerra, Kiev aún no cayó, el gobierno ucraniano sigue en pie y la capital dejó de ser el centro del conflicto, salvo por algún ataque de misil o dron ruso, focalizados en general en impactar infraestructura clave de Ucrania, como cuando un cohete impactó contra la Torre de Televisión de Kiev y las transmisiones se cortaron.



El primer año de la invasión a Ucrania vio el paso de una modalidad de guerra relámpago a un enfrentamiento de trincheras, marcadamente de avance territorial, donde las victorias pasaron a medirse en una determinada cantidad de metros, en pueblos y ciudades tomadas y en posiciones de defensa aseguradas.



24 de febrero de 2024 (hoy). Lo que dice el primo de Tetiana, que está en el frente combatiendo, es que lo duro es ver la muerte todos los días. “Siempre, cuando atacan o cuando se defienden, hay momentos difíciles donde pierden gente. Es muy difícil psicológicamente eso para todos los ucranianos, en Ucrania o fuera de Ucrania, porque casi todos tienen un familiar o un amigo que murió en la guerra”, explica Tetiana.

Para Oli, lo peor de la guerra es la ignorancia con la que se ha tratado el tema, las pérdidas humanas y las heridas que no sanarán nunca. Para Taras es el hecho de que la maldad humana no tenga límites, las atrocidades que han cometido los ejércitos rusos al entrar a las ciudades ucranianas. Pero para Maryna y para Tetiana, es la incertidumbre.



“Los ucranianos han demostrado a todo el mundo que no importa si no tienen recursos porque tienen mucha valentía, mucho espíritu, cuando salen a pelear por su país y por sus principios, pero ese espíritu no es eterno”, dice Maryna.



Cuánto, entonces, se puede aguantar viendo a los seres queridos morir día tras día. Cuánto, entonces, se puede aguantar asesinando a otros para defender lo de uno. Cuánto, entonces, se puede aguantar viendo cómo los rincones de las ciudades que lo criaron a uno se vuelven ceniza. Cuánto, entonces, se puede aguantar en estado de guerra.



“Cuando empezó la guerra pensé que se terminaba en unas semanas, que no iba a durar mucho. Ya van casi dos años. Nadie sabe cuándo terminará y eso es terrible porque la gente no puede planificar su vida, no puede vivir tranquila, no sabe si mañana se va a despertar o no, si podrá llamar a sus familiares (…) esa gente ya no vuelve”, dice Tetiana.



17 de febrero de 2024 (hace 7 días). Tras casi dos años de batalla, cae en manos de las fuerzas rusas la ciudad ucraniana de Avdíivka, en el óblast de Donetsk, la región que para el Kremlin es una República Popular independiente de Kiev, aunque no de Moscú, ya que sus autoproclamados gobernantes junto con los prorrusos de Lugansk, Jersón y Zaporiyia, firmaron tratados de anexión en setiembre de 2022.



Avdíivka fue uno de los primeros lugares donde los insurgentes prorrusos restablecieron la violencia que parecía en pausa y a su vez, que atacó Rusia. Ahí arrancó la batalla que se dio por culminada la semana pasada cuando Oleksander Syrskyi, el recién asumido comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania, anunció que se retiraban de la ciudad “para evitar ser sitiados” y “preservar la vida de los militares”. Además, los 5.000 soldados ucranianos se enfrentaban a una falta de munición que imposibilitaba continuar la pelea.



La conquista de ese “bastión” es considerada la mayor victoria rusa desde mayo de 2023, cuando se dio la toma de Bajmut, uno de los triunfos rusos en su constante ida y vuelta en el mapa bélico, en el que no queda claro quién gana o pierde en el baile de la ofensiva y la contraofensiva.

Desde Avdíivka, los rusos buscan reforzar su posición y, partiendo de esa ciudad, y de otras, avanzar hacia el oeste la línea que divide el mapa entre territorios dominados por rusos y gobernados por ucranianos. Aún con la mayor parte de cuatro óblasts —más Crimea— bajo control ruso, no es el punto del conflicto con mayor extensión del poder territorial del poder del Kremlin. Además de esos cinco territorios, los rusos lograron al inicio de la guerra extender su presencia por zonas del norte de Ucrania (Kiev y la región homónima que la rodea, Chernigov, Sumy, Járkov) y del sur (Mikolaiv). Sin embargo, la contraofensiva emprendida por Ucrania desde junio de 2023 logró el repliegue de las fuerzas rusas en esas zonas, por más que se vio truncada en los territorios de mayor presencia rusa.



La avanzada ucraniana se iba a dar en febrero de 2023, pero por razones climáticas y la espera del armamento proveniente de Occidente, se retrasó. Mientras tanto, desde noviembre de 2022, en los cuatro óblasts clave, Rusia y las milicias prorrusas construían una gran red de trincheras, obstáculos, zanjones, campos minados, cercas alambradas y posiciones de artillería, esperando a los ucranianos.



Luego de que Bajmut fuera tomada, Avdíivka se convirtió en el centro del conflicto, hasta que Ucrania se vio obligada a retirarse por falta de munición.



Entre otras razones, el origen y el caudal de llegada del armamento usado por Ucrania es uno de los puntos claves para entender por qué Kiev no cayó, por qué los ucranianos lograron repeler en ciertas zonas a los rusos y alejarlos de ciertas ciudades principales y por qué un país de 36 millones de personas, 800.000 soldados y 900.000 reservistas resistió a una potencia militar como Rusia por dos años.



Desde la invasión en febrero de 2022 hasta el 27 de diciembre de 2023, Estados Unidos destinó más de 44 mil millones de dólares “en asistencia en seguridad para apoyar el esfuerzo de Ucrania para defenderse de la agresión rusa, asegurar sus fronteras y mejorar la interoperabilidad con la OTAN”, según informó el Departamento de Estado de Estados Unidos.



Según el Servicio de Investigación del Congreso de EE.UU., la lista de artículos militares y no militares enviados contiene 76 tanques, 186 vehículos de combate de infantería, 300 vehículos blindados M113, más de 2.000 misiles antiaéreos Stinger, más de 10.000 misiles antitanques Javelin y más de 90.000 otros sistemas de defensa antiblindados, entre otros. Al dinero destinado a ayudas militares se suma la asistencia financiera y humanitaria, alcanzando los 75.400 millones de dólares.



Además del presupuesto involucrado por EE.UU., la Unión Europea señala que, a la fecha, si se suma lo que destinaron más lo enviado por sus países miembros por su cuenta, dedicaron 96 mil millones de dólares en “asistencia financiera, militar, humanitaria y a los refugiados”.



15 de febrero de 2024 (hace 9 días). Pero las guerras no solo se tratan de misiles y de soldados camuflados. La población ucraniana ha sufrido ser el campo de batalla de tal forma que hoy, las Naciones Unidas estiman que un 40% de la población de Ucrania necesita ayuda humanitaria y protección.



Son, según la organización, 6.5 millones los refugiados que se fueron de Ucrania a distintos países del mundo y 3.7 millones los que tuvieron que desplazarse dentro de su propio país. Sin embargo, son 4.5 millones los que han vuelto a sus hogares originales desde comenzada la guerra.



La Misión de Vigilancia de los Derechos Humanos de la ONU en Ucrania ha verificado 30.457 víctimas civiles desde el 24 de febrero de 2022, en sus datos actualizados a febrero de 2024. Son alrededor de 10.582 muertos y 19.875 heridos.




Es probable que las cifras reales sean significativamente mayores, según el propio organismo.


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