Bolsonaro propuso a las Fuerzas Armadas dar un golpe de Estado, según exjefes militares

Los antiguos comandantes del Ejército y la Aeronáutica
acusaron al expresidente brasileño de intentar un golpe de Estado, y confesaron
que buscó convencerlos para que se embarcaran en su aventura autoritaria, según
divulgó este viernes la Corte Suprema.
Marco Antonio Freire Gomes y Carlos Baptista Júnior,
exjefes del Ejército y la Fuerza Aérea, colocaron al expresidente en el centro
de la investigación sobre la trama que pretendía anular las elecciones de 2022,
que ganó Luiz Inácio Lula da Silva.
Así se desprende de los testimonios que ambos dieron a la
Policía en las últimas semanas y que el magistrado Alexandre de Moraes,
instructor del caso en el Supremo, hizo públicos tras las numerosas
filtraciones de las mismas en la prensa.
Freire Gomes declaró que Bolsonaro convocó a la cúpula
militar varias veces antes de dejar el poder, para presentarles diversos
instrumentos jurídicos con el objetivo último de impedir la investidura de
Lula, que tuvo lugar el 1º de enero de 2023.
Siete días después, miles de bolsonaristas asaltaron las
sedes de los tres poderes en un intento de llevar a los militares a derrocar al
gobierno. Por ese episodio ya han sido condenadas a prisión 131 personas.
Exjefe del Ejército amenazó con detener a Bolsonaro
Gomes y Baptista Júnior se posicionaron “de forma
contundente” contra los planes de Bolsonaro, e incluso el primero amenazó con
detener al entonces jefe de Estado en caso de que siguiera adelante con su idea
de “atentar contra el régimen democrático”, según declararon.
Bolsonaro solo encontró el apoyo del entonces comandante de
la Marina Almir Garnier, quien se puso “a disposición del presidente de la
República”, de acuerdo con Gomes.
Baptista Júnior afirmó que participó “en más de cinco o
seis” reuniones tras las elecciones de octubre de 2022, que tuvieron lugar en
el Palacio de Alvorada, residencia oficial de la Presidencia en Brasilia. En esas reuniones, el exmandatario, con la colaboración de
sus asesores más próximos y de su ministro de Defensa, el general Paulo Sérgio
Nogueira, intentó seducir a la cúpula militar para que se sumara a su cruzada
golpista.
Para ello, les planteó activar diversos dispositivos
constitucionales, como una intervención militar bajo el pretexto de una
supuesta “grave perturbación del orden” público, o un decreto del Estado de
sitio para investigar la legalidad del proceso electoral de 2022.
Este último escenario contemplaba el cierre de facto del
Tribunal Superior Electoral, responsable por los comicios en Brasil y objeto de
frecuentes ataques de Bolsonaro, que lo considera un órgano al servicio de
Lula.
La Corte Electoral ya inhabilitó por ocho años al
expresidente, el 30 de junio de 2023, por lanzar bulos y encabezar una campaña
de descrédito contra las instituciones democráticas. Esos planes golpistas quedaron reflejados por escrito en
diferentes borradores de decretos presidenciales que las autoridades han
encontrado en el transcurso de las diligencias.
Uno de ellos fue encontrado en la casa del exministro de
Justicia Anderson Torres y otro en el gabinete que tiene Bolsonaro en la sede
del Partido Liberal (PL), su formación política, en Brasilia.
Gomes confesó que, en una de esas reuniones, Bolsonaro,
capitán de la reserva del Ejército, dijo que uno de esos borradores estaba “en
estudio” y que les iría informando sobre la “evolución” del plan.
¿En qué situación se encuentra Bolsonaro?
Bolsonaro, quien siempre ha negado cualquier participación
en alguna intentona golpista, consta apenas como investigado en la causa.
Sin embargo, el Supremo ya le impuso medidas cautelares. El
pasado 8 de febrero le confiscó el pasaporte, le impidió abandonar el país y
le prohibió entrar en contacto con otros investigados. Si la Policía viera indicios de delito, presentaría cargos
contra el exgobernante ante la Fiscalía, que entonces decidiría si formula una
denuncia formal ante el alto tribunal.
El Supremo analizaría después si abre juicio penal contra
del exjefe de Estado (2019-2022), que podría enfrentarse a una pena de hasta 17
años de prisión.
El capitán retirado del Ejército, hiperactivo en redes
sociales, no se ha pronunciado sobre este último episodio que llena de
nubarrones su futuro. Ajeno al escándalo, este viernes estuvo en Saquarema y
Maricá, en el estado de Río de Janeiro, su cuna política, donde fue recibido
por decenas de sus fieles, según publicó en X (antes Twitter).
Este sábado está previsto que participe en el lanzamiento
de la candidatura para alcalde de Río del diputado Alexandre Ramagem,
investigado en el Supremo por espionaje ilegal durante el gobierno de
Bolsonaro.
EFE
Montevideo Portal