RANCHO EL PORFIADO: Escondía un tesoro invaluable debajo de la quincha
Desde lo alto del barranco emerge como un faro el rancho “el porfiado”, siendo un sitio de referencia de los pescadores del rio Negro, un emblema familiar y es el recuerdo latente de Daniel Rosa, un carpintero de Melo, el que solía pasar largas temporadas junto a su familia en inmediaciones del puente de Aguiar desde la década del 90.
Rosa, quien falleció joven y de forma repentinamente en 2014, era conocido como el hacedor de botes y es recordado por los pescadores y sus amigos como un tipo bueno, solidario y compañero, el que se instalaba con su señora y sus 5 hijos de diciembre a febrero en las costas del río, poblando de juegos, risas y alegría al viejo y silencioso monte nativo.

TIEMPOS FELICES
“Nos juntábamos con otros gurises que iban al campamento del negro Vila, de los Méndez, que acampaban en “la bolsa” (zona del río) y también nos visitaban nuestros primos cada tanto. No había celulares y para entretenernos, papá nos hacía un bote para cada uno de nosotros”, recuerda con nostalgia y emoción Yonathan, que es el hijo del medio del matrimonio de Daniel y Mariela Santos. Santiago y después Diego son los hermanos mayores, al tiempo que Cristian y Melani, son quienes le siguen en edad a nuestro entrevistado.
Después de pasar navidad, fin de año y reyes junto a pescadores y gente del lugar, como ser el “negro” Julio, el “canario” Ángel, el “Apá”, el “lola”, la Santa y sus hijos, la alegría del verano llegaba a su fin cuando se acercaba el carnaval, pues a la única niña de la familia y además la más pequeña, que ahora tiene 29 años, “le gustaba tanto los desfiles que sí o sí nos teníamos que venir para que mamá y papá la llevaran”, cuenta esbozando una sonrisa el joven pescador.
“El tiempo pasó, pero nos seguimos juntando a la vuelta del rancho. Hay veces que llegamos a ser más de 50 personas entre primos, tíos y allegados”, nos cuenta el hijo del hacedor de botes. “Ahora somos hombres y mujeres y vamos con nuestras familias, sobre todo en turismo, dónde con la barra “Los Pesca Poco”, que fue fundada por mi padre, nos reunimos en el rancho como siempre”, nos dice.

EL ORIGEN DEL NOMBRE
Hay una anécdota que la familia Rosa siempre recuerda, pasó en el año 96 y la fecha es importante porque Daniel había empezado a construir el rancho. En ese entonces algunas personas le decían que perdía el tiempo, que se lo iban a romper o quemar “y él, respondía que si eso pasaba lo haría de nuevo y por eso, de porfiado, lo hizo igual. De ahí sale el nombre”, nos dice el tercer hijo de la familia.
Yonathan también nos revela que en ese lugar había un árbol de arrayán muy grande y que fue construido el rancho en ese sitio porque cuando el río se desboca y la creciente tapa de agua la costa, allí se genera un remanso donde la corriente no golpea.
“Los pilares del rancho mi padre los trajo en bicicleta de un monte cercano (a unos 3 kilómetros de distancia) junto a mi hermano mayor y está hecho de esa altura para que no llegue el agua”.
Junto al rancho también hay una cocina abierta con estufa, está hecha de piedras sentadas en barro. Las piedras fueron extraídas del propio río por Daniel y sus hijos y la cocina quedó pronta en el año dos mil, según quedó escrito con fecha y todo, en una de sus paredes. Tiempo después del fallecimiento de Daniel, quien ha pernoctado en el rancho ha sido “el piche”, un viejo pescador que supo cuidarlo por años para entregarlo limpio y acondicionado a la familia Rosa en cada verano, en cada turismo.
“VOLVIÓ CANTANDO Y CON UN PUMA TERCIEADO EN EL CABALLO”
En la mirada del niño que fue, a Yonathan le quedó grabado también otro hecho casi de película del cual Marcos, el hijo de doña Ana (dueños de los campos donde está el rancho), fue el protagonista allá por el 96. “Ese día Marcos apareció desesperado, pidiendo un rifle porque un león le estaba matando los perros. Al no estar mi padre en ese momento, mamá le entregó el arma y y al pasar los minutos los nervios la empezaron a consumir, más aún ante la risa del “canario” Ángel que, al enterarse del anuncio, le gritaba que seguramente Marcos iba a pelear con alguien y por eso le había pedido el rifle. “Mirá si va a ver un león en el río”, decía el canario a las carcajadas. Al rato, escuche de lejos a Marcos y no me saco más de mi mente la imagen de aquel hombre que venía cantando y con un puma terciado en el caballo”.

- Foto Ilustrativa
EL JEFE DE BOMBEROS AVIVA EL FUEGO
El Oficial Yonathan Rosa es el jefe de Bomberos de la ciudad de Melo, y es uno de los 5 hijos de Daniel, el protagonista de esta historia junto a su rancho “el porfiado”.
“Me gusta mantener en alto la bandera de la tradición y vivo el fuego que encendió mi padre, por eso en cada turismo me voy al río con mis hijos”, cuenta con orgullo el bombero a Cerro Largo Portal.
La foto del rancho de los Rosa, parece rendirle homenaje en tiempo presente a su creador, exhibiendo un bote como los de antes en el patio sin alambrar, con un rancho viejo, libre y solitario a los que por respeto nadie se anima a entrar. Casi 30 años después de construido, el tesoro de los Rosa sigue vigente, toreando el tiempo, soportando soles, vientos, crudos inviernos y fuertes crecientes, de porfiado nomás.
En unos días, en el turismo que se avecina, otras voces inundarán de risas y alegrías las viejas y precarias estructuras del rancho, el que sigue viendo crecer la familia bajo sombra de su quincha. Quizás, en esa mirada nostálgica del tiempo y la vida, al recostar la cabeza en la almohada para observar un cielo poblado de estrellas, se cuele como la brisa entre las ramas el recuerdo de un tal Daniel, el hacedor de botes.
- Ante nuestra publicación, el cantautor melense Jhonny Ferreira se contacta con Cerro Largo Portal para hacernos saber de la existencia de un tema musical en homenaje al rancho “el porfiado”, el que con gusto compartimos: