Un año después, israelíes lloran masacre de Nova entre el estruendo de las bombas en Gaza

En la explanada en la que se celebró el festival Nova,
escenario de la
mayor masacre que los milicianos palestinos perpetraron el pasado 7 de
octubre, cientos de familiares, amigos y algunos supervivientes lloran a sus
allegados mientras los bombardeos de la aviación israelí sobre Gaza, a apenas
unos 5 kilómetros, retumban sin descanso.
A cada estallido que sacude la Franja, Mishel Koren, que
logró escapar con vida del festival, se agacha y resopla: “Es el estrés
postraumático”, comenta en tono irónico.
Lo hace junto al pequeño altar en el que ondea una bandera
con la imagen de su amiga Noa Farag, una de las 364 personas asesinadas en la
madrugada del pasado 7 de octubre en el festival.
Cuando el ataque comenzó, a las 6:29 de la madrugada,
Koren logró sacar en coche a sus amigas del festival de música y condujo hasta
el kibutz de Reim, próximo al recinto, donde entraron a un refugio para
guarecerse de lo que pensaban que era solo una andana de cohetes.
Noa salió del refugio a fumar para calmar los nervios tan
solo cinco minutos antes de la llegada de los milicianos —en total, más de
3.000 entraron en territorio israelí el día del ataque— y nunca volvió a
entrar: “Fue la primera de la fila para ser disparada”, lamenta su amiga.
Mishel recuerda cómo solo siete de las 41 personas que
estaban en el refugio de Reim salieron con vida después de que los atacantes
lanzaran granadas al interior. Ella se salvó gracias a que estaba sentada en el
suelo en ese momento y los cadáveres de quienes estaban de pie cayeron sobre
ella, cubriéndola.
“No sé explicar si estoy feliz de estar viva o si querría
estar muerta, porque todo sería más fácil”, concluye justo cuando una nueva
explosión en Gaza le hace sobresaltarse.
La respuesta israelí al ataque de Hamás, en el que casi
1.200 israelíes murieron y otros 251 fueron secuestrados, continúa en marcha y
acumula cerca de 42.000 cadáveres en una Franja de Gaza devastada.
Poco antes de que comenzara la ceremonia del aniversario,
justo a las 6:29 hora local (3:29 GMT), las autoridades advertían a los
asistentes de que iban a escuchar numerosas explosiones poco después de que
acabara, asegurando que era un bombardeo preventivo para evitar posibles
ataques desde Gaza en ese momento.
Al minuto de silencio en honor de las víctimas le precedió
una reproducción de la última canción de música electrónica que sonaba en el
festival cuando todo ocurrió, “Clear Test Signal”.
Un año de guerra y 97 rehenes en Gaza
Alejado de la multitud de casi mil asistentes, en un
pequeño homenaje con bancos presidido por la foto de tres jóvenes, se sienta
Omer, abatido. Las tres víctimas de la imagen son su hermano, la novia de este
y otra amiga.
“Trato de volver a mi vida, pero no ocurre. Es por la
situación en el país”, dice, sobre un Israel aún inmerso en la guerra en Gaza,
a lo que se suma la ofensiva terrestre y los bombardeos diarios en Líbano y la
amenaza de nuevos ataques desde Irán.
Omer también iba a ir al Nova, pero el 6 de octubre por la
noche decidió echarse atrás. Cuando piensa en la actualidad nacional, se limita
a decir que no está contento, pero decide no hablar más.
En contraposición, Liya, que perdió a su amiga Ron en el
festival, asegura haber elegido ver la situación con optimismo: “Tenemos que
creer que los rehenes van a volver de Gaza”, asegura. Solo en el festival Hamás
secuestró a unos 40 de los 251 cautivos que acabaron en Gaza el 7 de octubre.
La cuestión de los rehenes es la gran herida abierta de
Israel tras un año de guerra. Del total, 97 —más cuatro secuestrados con
anterioridad— siguen en Gaza, de los que el Ejército estima que al menos una
treintena están muertos.
A un año de su rapto, las familias sienten cada vez más la
presión y exigen al primer ministro, Benjamín Netanyahu, un acuerdo de alto el
fuego que garantice su retorno.
A la ceremonia también acudió Isaac Herzog, presidente de Israel,
que les dedicó a los rehenes parte de su discurso al asegurar que el país hace
todo lo posible “por todos los medios” para traerlos de vuelta.
Parte de esos medios para traer la paz, dijo, es “la
batalla de Israel contra sus enemigos”, que calificó como “la batalla del mundo
libre”.
Entre respingos por los bombardeos contra la Franja y los
llantos de algunos asistentes, la superviviente Mishel dice que el país ha
pasado página, pero se pregunta: “¿Cómo podemos seguir adelante si sigue
habiendo 101 rehenes?”.
Paula Bernabéu – EFE
Montevideo Portal