PERROS HAMBRIENTOS ATACARON A NIÑO DE 10 AÑOS

LO SALVÓ LA CARNE Y UN HOMBRE CON DELANTAL
Al promediar la mañana un niño de unos 10 u 11 años ingresó a la única carnicería de barrio Soñora. Al igual que en otras oportunidades, hizo la compra encomendada por su madre y se retiró, no sin antes intercambiar palabras y hasta alguna broma con el dueño del local, un hombre grandote y con bigote, que parece ser menos serio cada vez que algún niño le habla.
Las piernas flacas del gurisito de la cuadra se movieron rápidamente, y a unos 50 metros de la carnicería “La Cabaña”, lo esperaba un buen susto. Atraídos por el paso ligero y presintiendo el miedo de la criatura, 3 o 4 perros lo atacaron y pese a los ladridos y los gritos de desesperación pocos vecinos se alertaron.
Entre tarascón y tarascón el niño iba zafando, hasta que comprendió que entregando la compra recién hecha podría salvarse. Al tirar la carne en el piso 3 perros se abalanzaron sobre la bolsa, pero un cuarto estaba enceguecido, afortunadamente y a tiempo, el grito potente de “juera perros” se escuchaba a pocos metros del niño por parte del carnicero.
Una vez el niño se sintió seguro, pero aun temblando, se angustió por la compra perdida. “Y ahora qué hago”, reflexionó en voz baja, recibiendo en contrapartida un cálido abrazo con golpe en la espalda incluido del grandote que ahora emocionado, se quedó medio sin palabras.
“Venga mijo, esto no es culpa suya” fueron las pocas palabras del comerciante quien lo invitó a volver a la carnicería para realizar otro corte y devolverle al niño, la compra perdida.
El caso estaba en el anonimato, pero la abuela del niño sumamente agradecida, llamó a un programa radial del medio y contó la historia, dejando en evidencia que su nieto estaba bien, y que el grandote de bigotes era nada más y nada menos que el director de la Policía Municipal, José Luis Mederos, quien según parece, sigue ejerciendo la tarea con uniforme o delantal.