Absolución, la lucha final de Liam Neeson entre redención y violencia
Una historia de redención, lucha interna y la conexión perdida entre un padre y su hija

En Absolución (2024), Liam Neeson se pone nuevamente en la piel de un hombre marcado por la violencia y el arrepentimiento. Thug, un exboxeador convertido en gánster, enfrenta una batalla interna tan desafiante como las físicas que definieron su vida: la encefalopatía traumática crónica (CTE). Esta enfermedad cerebral degenerativa, causada por años de golpes y violencia, lo lleva a confrontar su mortalidad y, con ella, su pasado. Movido por un sentimiento de culpa y un deseo de redención, Thug intenta reconectar con su hija Daisy, quien representa su última esperanza de un legado positivo. Sin embargo, su camino hacia la reconciliación no será sencillo, ya que deberá enfrentarse a Gamberro, un líder despiadado de una red de tráfico de mujeres.
La dirección de Hans Petter Moland, quien ya trabajó con Neeson en Venganza bajo cero, ofrece un enfoque más introspectivo que el de otros thrillers protagonizados por el actor. Aunque la acción no tarda en hacer acto de presencia, el núcleo de la historia reside en la compleja relación entre Thug y Daisy. La distancia emocional entre ellos es el reflejo de los años de abandono y violencia que han definido la vida del protagonista, pero también el hilo conductor de su búsqueda de un propósito en medio de su inminente final. Frankie Shaw, como Daisy, brilla en un rol que mezcla vulnerabilidad y fortaleza, mientras que Ron Perlman aporta peso al relato como Charlie Conner, un jefe criminal que complica aún más el viaje de Thug.
El film aborda temas recurrentes en el cine de Neeson: la posibilidad de escapar de un pasado oscuro, la lucha interna entre el bien y el mal, y la constante búsqueda de redención. Sin embargo, Absolución da un paso más allá al presentar un personaje más humano y frágil. Neeson demuestra su habilidad para encarnar hombres atrapados en la dicotomía entre el remordimiento y la acción, ofreciendo una interpretación que combina fuerza y vulnerabilidad en partes iguales. Si bien algunos podrían extrañar las explosivas secuencias de acción de títulos como Venganza, esta película se siente más honesta, enfocándose en el conflicto interno de su protagonista.

Absolución es una obra que equilibra el drama emocional con la acción contenida, logrando una narrativa profunda que invita a reflexionar sobre la redención y la importancia de las relaciones humanas. Aunque no busca reinventar el género, entrega una experiencia poderosa para los fans de Neeson y para quienes aprecian historias sobre la lucha contra los demonios internos. Al final, lo que queda claro es que, a pesar de la brutalidad de su pasado, Thug encuentra en Daisy la chispa necesaria para intentar una última redención antes de que sea demasiado tarde.