Aeropuerto de Carrasco debió cerrar su única pista operativa tras aterrizaje de emergencia
Una Beechcraft Bonanza, matrícula norteamericana N4970N, que realizaba un vuelo de instrucción con un alumno y su instructor, ejecutó un aterrizaje de emergencia en el Aeropuerto Internacional de Carrasco tras una falla en el tren de aterrizaje, que impidió su despliegue. La maniobra fue controlada y no hubo lesionados. El hecho obligó a cerrar temporalmente la única pista operativa del aeropuerto, afectando vuelos comerciales y militares.
Actualmente, el principal aeropuerto del país opera con una sola pista activa: la 01/19, orientada norte-sur, con 2.250 metros de largo por 45 de ancho. Aunque forma parte de la operativa habitual, esta pista quedó como única en uso mientras se realizan trabajos sobre la pista principal y más importante del aeropuerto, la 07/25, orientada este-oeste, que permanece cerrada desde junio por la instalación de un sistema de aproximación ILS Categoría III B. Este dispositivo instrumental avanzado permite aterrizajes automáticos en condiciones de baja visibilidad, como niebla densa o lluvias intensas, mejorando significativamente la seguridad y la capacidad operativa. La pista 07/25, más extensa, mide 3.200 metros de largo por 45 de ancho, y es fundamental para operaciones con aeronaves de mayor porte.
Durante el cierre temporal de la única pista operativa a raíz del incidente, se activó el plan de emergencia del aeropuerto. Un Airbus A320 de la aerolínea LATAM, procedente de São Paulo, fue desviado al Aeropuerto de Laguna del Sauce, en Maldonado, mientras que otro vuelo, proveniente de Santiago de Chile, fue redirigido al Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini (Ezeiza), en Argentina. Asimismo, un avión C-120 “Brasilia” de la Fuerza Aérea Uruguaya, perteneciente al Escuadrón Aéreo N.º 3, fue enviado al Aeropuerto de Santa Bernardina, en Durazno, mientras que varios vuelos con destino a Brasil y Chile sufrieron demoras. La operativa fue restablecida hacia las 21:30.
Una vez retirada la aeronave, se realizó un rastrillaje técnico de la pista, con inspecciones visuales y mecánicas especializadas, para detectar posibles restos o fragmentos. Estos elementos, conocidos en el ámbito aeronáutico como FOD (por sus siglas en inglés Foreign Object Debris, es decir, objetos extraños en la pista), pueden incluir tornillos, partes metálicas, plásticos o caucho. Representan un riesgo considerable: pueden ser absorbidos por los motores, dañar hélices, pinchar neumáticos o comprometer componentes estructurales si no se remueven adecuadamente.
En este caso, al tratarse de un aterrizaje con tren retraído (el avión aterrizó sobre su panza), también se evaluó la presencia de líquidos derramados, como combustible, aceite hidráulico o lubricantes, que podrían afectar la fricción de la pista o implicar riesgos de incendio. La combinación de residuos sólidos y fluidos exige una limpieza minuciosa y verificaciones específicas antes de autorizar la reanudación de operaciones normales.
La investigación del incidente quedó a cargo de la Oficina de Investigación y Prevención de Accidentes e Incidentes de Aviación (OIPAIA), organismo especializado que opera dentro de la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica (DINACIA), como autoridad competente en estos casos.