Del “ni un chivito” y el escándalo al menú comunitario: el carro municipal que dormía despierta
OTRA RECETA

El carro gastronómico más famoso de Cerro Largo, aquel que fue fabricado en los talleres municipales en plena administración Yurramendi y que jamás llegó a preparar un pancho, finalmente conocerá el aroma de las fritas.
Después de meses de olvido y polémica —cuando se supo por la prensa que un funcionario municipal lo había construido y acondicionado para su beneficio personal—, la actual administración decidió darle un nuevo rumbo. El plan incluye ponerle ruedas nuevas y entregarlo a cooperativas locales, que podrán usarlo próximamente en distintas actividades y en beneficio de la comunidad.
De “antojo privado con sabor a avivada” a “herramienta social”, este carro fantasma, que hasta ahora solo servía como recordatorio de lo que no se debe hacer, tendrá por fin un uso visible en las calles.
Cabe recordar que, tras el escándalo, la administración pasada aseguraba que el carro estaría al servicio de las cuadrillas municipales y en eventos en el medio rural, promesa que nunca se concretó.