Pica el cartel: “No sabés si sale un ternero o un chancho”
La queja se repite en distintos puntos del departamento: cartelería invisibilizada, curvas sin aviso, tercer senda sin identificar y tramos donde la vegetación ganó la batalla. Conductores de Cerro Largo aseguran que manejar en varias rutas nacionales “ya es un acto de fe”.
“Guardariles tomados por los yuyos, carteles de curva o ‘no rebasar’ que ni se leen”, describe un vecino que recorre a diario la zona. A eso se suma —según relatan los usuarios de las rutas— la presencia de árboles que tapan completamente la visibilidad, incluso en sectores donde la señalización habilita a rebasar. “La ruta te dice que podés, pero la realidad te muestra que no ves nada”, ironizan.
En la Ruta 8 rumbo a Montevideo, los reclamos apuntan a la falta de indicación clara sobre dónde comienza o termina la tercer senda, lo que obliga a los conductores a adivinar cuándo es seguro cambiar de carril.
La situación en la Ruta 44, antes de Mazangano, parece aún más compleja. “Los yuyos, las chircas y los árboles se adueñaron de la ruta. No sabés si te aparece un ternero o un chancho de golpe”, denuncian quienes circulan por allí. Fotos y videos enviados por los propios conductores muestran tramos prácticamente sin visibilidad lateral.
Otro vecino, en este caso de Melo, suma su experiencia en la Ruta 7 cerca de Cerro Chato, donde asegura que “los carteles están tapados por las ramas, y así es todo”. La situación, dicen, no es aislada sino parte de un deterioro generalizado de la señalización y del mantenimiento de las banquinas.
Mientras tanto, los conductores siguen circulando como pueden: atentos a la ruta, a los animales, a las curvas… y tratando de adivinar qué decía ese cartel que “pica”, pero que nadie alcanza a ver.