Como cada 2 de febrero, fieles de Iemanjá y curiosos se congregan en las playas
La playa Ramírez es el epicentro de la celebración, donde desde temprano los fieles improvisan campamentos y delimitan parcelas en la arena.

Como sucede cada 2 de febrero, los fieles de Iemanjá se están congregando en las playas de Montevideo para entregar ofrendas naturales a la diosa de las aguas de la religión umbanda.
La playa Ramírez es el epicentro de la celebración, donde desde temprano los fieles improvisan campamentos, alisan y delimitan parcelas en la arena para montar sus “terreiros”. A su vez, los vendedores, ubicados sobre la rambla, también se instalan con antelación.
Durante la jornada, en tiendas instaladas a lo largo de la playa, maes y caboclos practican sus rituales al ritmo de tambores y cencerros, mientras largas filas de creyentes aguardan el momento de ser bendecidos. A lo largo del día, y especialmente tras la caída del sol, se acumulan las ofrendas en la orilla del río. Trozos de sandía, pop y verduras son algunos de los obsequios más populares. Tampoco faltan los pequeños altares de arena, en los que se colocan bebidas alcohólicas o cigarros.
Durante la noche, centenares de diminutas barcas de cartón, tela o gomaespuma flotarán en las aguas del Río de La Plata, portando imágenes y velas, a modo de saludo y homenaje a la diosa Iemanjá, diosa que —fruto del sincretismo entre la cultura africana y el cristianismo de Occidente— cada febrero renace de las aguas.
La multitud que se reúne en las playas montevideanas el 2 de febrero no está integrada solo por creyentes. También se acercan numerosos curiosos, atraídos por una celebración colorida y diversa.
MONTEVIDEO PORTAL