EL HIJO DE MARIO CARDAMA PODRÍA IR PRESO POR LA MUERTE DE UN OBRERO EN EL ASTILLERO Y ENFRENTTAN UNA INDEMNIZACIÓN DE 600 MIL EUROS

Nos llega desde España, a través de nuestro enviado Hugo Fernández, una información impactante que vuelve a poner bajo la lupa al astillero Cardama, el mismo grupo empresarial que en los últimos años ha estado envuelto en polémicas vinculadas a proyectos navales y promesas incumplidas en Uruguay. Según publicó el diario español La Voz de Galicia, el hijo del propietario del histórico astillero gallego enfrenta un juicio penal por la muerte de un trabajador aplastado por una pieza de siete toneladas dentro de las instalaciones de la empresa en Vigo. El proceso judicial expone una tragedia laboral que terminó con la vida de un operario y abre un fuerte debate sobre las responsabilidades en materia de seguridad industrial dentro de la compañía.
UN JUICIO QUE GOLPEA AL CORAZÓN DEL ASTILLERO
El juicio por la muerte accidental de un obrero a las puertas de los astilleros Cardama comenzó en el Juzgado de lo Penal número 2 de Vigo. En el banquillo se encuentran cuatro acusados: el responsable de seguridad laboral del astillero, jefes de obra y de buque, y el director de producción. El juicio por un delito de homicidio por imprudencia se celebra el martes en el Juzgado de lo Penal número 2 de Vigo. En total, la Fiscalía reclama el pago de 600.000 euros para indemnizar a la familia del fallecido: su hijo de 13 años, su pareja de hecho, los padres y un hermano. Entre ellos aparece un nombre clave: Borja Cardama, hijo del director general del astillero, Mario Cardama. Los acusados enfrentan penas de hasta tres años de prisión por un delito de homicidio por imprudencia, además de importantes sanciones económicas. El caso tiene todos los elementos de un drama laboral: negligencias discutidas, responsabilidades cruzadas entre empresa y transportistas, y la intervención directa del propio Mario Cardama intentando defender a su hijo.
LA DEFENSA A SU HIJO DE MARIO CARDAMA
Durante la primera jornada del juicio, Mario Cardama declaró como testigo ante el tribunal. La jueza le recordó que la ley le permitía no declarar por tratarse de un familiar directo de uno de los acusados, pero el empresario decidió hacerlo. Según recogió La Voz de Galicia, Cardama intentó asumir la responsabilidad final de la seguridad en la empresa para intentar liberar de culpa a su hijo. “Llevo 48 años dirigiendo la empresa y no sería la primera vez que bajo a ver si los obreros llevan el casco puesto”, afirmó. También se refirió al cable que habría provocado el accidente fatal. “Ese cable lleva 40 o 50 años allí y nunca hubo ningún incidente. La culpa del cable es cero”, sostuvo el empresario. Sin embargo, admitió que después del accidente el cable fue finalmente soterrado como medida de seguridad. La tragedia que terminó con la vida de un trabajador El accidente ocurrió el 24 de noviembre de 2022, alrededor de las once de la mañana, en las instalaciones del astillero ubicadas en la avenida Beiramar de Vigo. La víctima fue Iván Costas Comesaña, un trabajador de 42 años que se encontraba en el lugar como empleado de la empresa auxiliar naval Tunafer, dedicada al montaje y mantenimiento de tuberías. Ese día un camión debía transportar una pieza de barco de aproximadamente siete toneladas desde el taller del astillero hasta el dique donde se construía el buque. Debido a sus dimensiones, el traslado debía realizarse por el exterior de las instalaciones. La pieza fue cargada sobre el camión en posición vertical, algo que según la investigación la hacía especialmente inestable. Cuando el vehículo intentó ingresar marcha atrás por una de las puertas del astillero ocurrió el desastre. Las ruedas del camión pasaron sobre un cable de acero de cinco centímetros de diámetro que estaba tendido en el suelo. Al no ingresar de forma perpendicular, primero pasó una rueda y luego la otra, generando un fuerte balanceo del vehículo. Ese movimiento provocó que la carga se desestabilizara. La pieza volcó hacia uno de los lados y aplastó al trabajador, que murió en el acto.
TESTIGOS: “LA PIEZA CAYÓ ENCIMA DE IVÁN”
El compañero de trabajo de la víctima relató ante el tribunal lo ocurrido aquella mañana. Ambos estaban en la zona exterior del astillero cuando un encargado les pidió ayuda para regular el tráfico mientras ingresaba el camión. Uno de ellos se alejó para cumplir esa tarea, mientras Iván permanecía en la zona. Entonces ocurrió la maniobra fatal. “El camión hizo un movimiento superextraño como un salto, la pieza se inclinó, cayó y cogió a Iván”, declaró el testigo. El camionero: “Amarré la pieza por intuición” El conductor del camión también brindó un testimonio que dejó al descubierto posibles fallas en los procedimientos de seguridad. Según explicó, al llegar al astillero se dio cuenta de que la pieza no estaba bien asegurada. “Puse una eslinga por intuición, pero son ellos, los del astillero, los que tienen que asegurar la carga”, declaró. El transportista explicó que realizó la maniobra lentamente y que nadie le advirtió que había personas cerca del camión. “Siento un pequeño balanceo al entrar, paro, veo que la carga está estabilizada, luego siento otro balanceo y se produce el accidente”, relató. También aseguró que no vio el cable antes del siniestro. Un cable que llevaba décadas en el lugar El cable que provocó el accidente se utiliza para las operaciones de varada del astillero, es decir, para sacar los barcos del agua y subirlos a la grada. Según la investigación, el cable se encontraba en el suelo porque había sido utilizado el día anterior y retirarlo implicaba paralizar la actividad durante toda una jornada de trabajo. Por esa razón se decidió dejarlo allí hasta el fin de semana. Ese detalle, aparentemente menor, terminó convirtiéndose en el factor que desencadenó la tragedia.
LA DISCUSIÓN CENTRAL DEL JUICIO
Gran parte del proceso judicial gira en torno a una pregunta clave: quién tenía la responsabilidad de asegurar la pieza en el camión. Las defensas de los acusados sostienen que la responsabilidad era del transportista. La Fiscalía, en cambio, considera que el astillero era el encargado de cargar y asegurar la pieza, por lo que la negligencia habría ocurrido dentro de la propia empresa. Un técnico del servicio de prevención laboral de la asociación empresarial del metal Asime declaró que el accidente estaría relacionado con una mala sujeción de la pieza en el camión. Ese mismo técnico confirmó que su interlocutor habitual en el astillero para temas de seguridad era Borja Cardama, el hijo del director general.
TRAS CUERNOS, PALOS…
La muerte del trabajador provocó una fuerte reacción del sector naval gallego. Sindicatos convocaron manifestaciones que reunieron a trabajadores de distintos astilleros de Vigo, entre ellos Metalships, Freire, Armón y Ría de Vigo, además de empresas auxiliares. El reclamo era claro: más seguridad en los astilleros. Un nuevo problema para el grupo Cardama y el proceso judicial se produce en un momento especialmente complejo para el grupo empresarial. El nombre Cardama ya había aparecido en Uruguay vinculado al polémico proyecto de construcción de patrulleros oceánicos y a una serie de negociaciones fallidas que terminaron generando tensiones y cuestionamientos. Ahora, a esos problemas empresariales se suma una pesada carga judicial y económica. La Fiscalía reclama una indemnización cercana a los 600.000 euros para la familia del trabajador fallecido —su hijo menor de edad, su pareja, sus padres y un hermano. Es decir que, además de enfrentar la posibilidad de que el hijo del dueño del astillero sea condenado a prisión, Cardama deberá afrontar una indemnización de más de medio millón de euros, un golpe financiero que se agrega a los conflictos y controversias que ya rodean a la empresa. Mientras tanto, el juicio continúa en Vigo y podría marcar un antes y un después para uno de los apellidos históricos de la industria naval gallega, que ahora ve cómo una tragedia laboral amenaza con convertirse también en un terremoto judicial y económico.
- Fuente: CRÓNICAS DEL ESTE