Otra batalla perdida: Ovejas muertas, productores solos y un Estado ausente

El drama de los ataques de perros contra majadas vuelve a golpear al campo en Cerro Largo, donde productores denuncian nuevas pérdidas y una sensación cada vez más profunda de abandono.
Esta semana, un productor de la zona de Costas del Chuy (cercanías de Melo – inmediaciones de La Pedrera), alertó sobre otro episodio ocurrido en su establecimiento y decidió compartirlo en el grupo Por las Ovejas, espacio donde productores del lugar comparten sus lamentos e informan sobre ataques y daños en sus majadas.
“Nos visitaron los perros y mataron a 3, pero esta semana ya nos habían visitado matado a otras 3, y mordieron a 13. Aviso para que sepan”, escribió el productor Francisco Segredo, reflejando una realidad que se repite con demasiada frecuencia en los predios rurales.
Los ataques suelen ocurrir durante la noche, pero también en el día. Las jaurías ingresan a los campos, persiguen a los animales y dejan un saldo de ovejas muertas, otras gravemente heridas y majadas dispersas. En muchos casos, los productores se ven obligados a sacrificar animales que sobreviven al ataque pero quedan inutilizados.
Más allá de las pérdidas económicas, el problema deja al descubierto una situación que el sector viene denunciando desde hace años: la falta de respuestas efectivas para controlar la proliferación de perros y evitar los ataques al ganado.
Mientras tanto, los productores se organizan, se alertan entre ellos y comparten experiencias en redes y grupos rurales. Pero en el campo, cuando los perros llegan y las ovejas aparecen muertas, la sensación que queda es siempre la misma: el productor se queda solo en una batalla que desde el vamos está perdida.