Melo: un niño de 11 años participó del engaño a un hombre de 89 y el caso deja más preguntas que respuestas

La escena fue tan simple como efectiva. Ocurrió el sábado pasado en la calle Miguel Barreiro, en la ciudad de Melo. Un hombre de 89 años fue abordado en su domicilio por dos menores que, con una excusa cotidiana —pedir agua—, lograron que bajara la guardia.
En pocos minutos, la confianza se transformó en delito. Mientras el anciano atendía el pedido, los menores aprovecharon la distracción para llevarse una cartera con documentación y dinero en efectivo.
La denuncia activó una rápida investigación por parte de la Policía. El análisis de cámaras de seguridad y diversas actuaciones permitieron identificar a los involucrados: un adolescente de 15 años y un niño de apenas 11.
En los allanamientos realizados posteriormente, se recuperó dinero, tarjetas bancarias de las víctimas y varios pares de calzado nuevo, comprados con esas mismas tarjetas por un monto cercano a los 47 mil pesos. Además, los investigadores lograron vincular a los menores con otros dos hechos delictivos anteriores.
El caso avanzó en la Justicia. Para el adolescente de 15 años se dispuso una medida socioeducativa de ocho meses de libertad a prueba, tras ser considerado responsable de tres infracciones graves.
Distinta es la situación del niño de 11 años. Por su edad, es inimputable, por lo que su situación quedó en manos de la Justicia de Familia, que deberá evaluar su entorno y definir las acciones a seguir.
Mientras tanto, queda la imagen inicial: un hombre de 89 años engañado en la puerta de su casa, y un niño que, lejos de cualquier juego, ya aparece involucrado en un circuito delictivo.
Una historia breve, concreta, pero que expone dos extremos de una misma fragilidad. Y que, más allá del esclarecimiento policial, vuelve a dejar una inquietud abierta sobre lo que está pasando antes de que estos hechos ocurran.