Falleció Luis Alberto Muhlethaler, “El Colorado de Omar”, entrañable personaje que parecía estar en todos lados
De origen humilde, se ganaba la vida como comisionista en Playa Pascual. Se hizo conocido como amigo de Omar Gutiérrez y parte de la tribuna de De igual a igual. Tenía 73 años y luchaba contra múltiples patologías.

Luis Alberto Mulhethaler, mejor conocido como “El Colorado de Omar Gutiérrez” falleció este jueves a la edad de 73 años a causa de un paro cardíaco, según confirmaron allegados a El País. El popular personaje se descompesó en el hogar municipal de Pando, donde residía, y pese a la asistencia médica no logró ser reanimado.
Mulhethaler había estado internado a fines de marzo por afecciones de espalda y tenía múltiples patologías: era diabético, hipertenso y a fines de 2024 había sufrido de un ACV, del que nunca pudo recuperarse plenamente.
Nacido en Salto, en el seno de una familia humilde, su vida estuvo marcada por la popularidad, la calle y las cámaras. Conoció a todos los presidentes de la era democrática, viajó por América Latina y Europa, era nacionalmente reconocido por todos. Con su buen humor, su estilo campechano y su habilidad para aparecer en segundo plano en TV, salió en miles de fotos, en canales, transmisiones deportivas, sociales, polìticas… incluso en Argentina.
Su figura se hizo popular a partir de los ’90 por su presencia constante en espacios públicos, eventos masivos y transmisiones televisivas. Fue especialmente identificado con el programa De igual a igual, conducido por Omar Gutiérrez, donde integraba la tribuna. Sin intervenir activamente al aire, su presencia se volvió característica dentro del ciclo.

Más allá de su exposición mediática, Muhlethaler desarrolló durante décadas tareas informales como comisionista en Playa Pascual, donde vivía. Vecinos y comerciantes le confiaban trámites, pagos y encargos que realizaba en Montevideo. También tuvo distintos trabajos ocasionales, como colaborador en la terminal de ONDA o paseaba niños por la playa en un pony.
Al Colorado se lo podía cruzar en cualquier lugar de Montevideo. Era amigo de los vendedores de torta fritas, de los afiladores, de los repartidores y conocía al dedillo las especialidades y precios de todas las panaderías. Para cada barrio, tenía una recomendación.
En 2024 fue rapiñado en la vía pública y luego sufrió un ACV que prácticamente le paralizó el lado derecho. Desde entonces, El Colo ya no pudo ser el mismo: no volvería a caminar. En 2025 y luego de una mala experiencia en un residencial en Sauce, fue rescatado por la Intendencia de Canelones, que le dio alojamiento en el Hogar de Pando, donde encontró contención y la calma en el último tiempo.
Salía poco y en la calle se completaba. En la plaza de Pando lo paraba la mitad de la gente. Estuvo en febrero en un tablado solidario en beneficio de Rafa Villanueva, donde la gente lo aplaudió. Él se emocionaba de agradecimiento.

Para su cumpleaños 73, en febrero, le prepararon una torta de sandwiches, su comida favorita.
La gravedad de su cuadro (diabetes, hipertensión, secuelas del ACV, lesión de espalda) establecieron que el cuerpo no quisiera más y se fue a recorrer las tribunas, las calles y aparecer en las cámaras de otro plano. “El Colorado de Omar”, el personaje que parecía estar en todos lados, hoy nos va a faltar.
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