Enterrar mascotas junto a sus dueños: colorados presentan proyecto para adoptar “tendencia internacional creciente”
El legislador colorado Felipe Schipani asegura que “el concepto de familia cambió”; según datos del INE, hay más de 2 millones de animales domésticos en hogares en todo el país.

Desde febrero de este año, en el estado brasileño de San Pablo, perros, gatos y otros animales domésticos pueden ser sepultados junto a sus respectivos dueños. Ahora, en Uruguay, una iniciativa en el Parlamento busca aplicar la misma normativa, siempre y cuando se cumplan ciertos requisitos.
Un proyecto de ley presentado por el diputado colorado Felipe Schipani, al que accedió El País, pretende habilitar “la sepultura conjunta de las personas fallecidas con sus animales de compañía, en reconocimiento del vínculo afectivo que une a muchas familias con sus mascotas”.
Según la Ley de Protección, Bienestar y Tenencia de Animales (N° 18.471), del año 2009, un animal de compañía es “todo aquel animal que sea mantenido sin intención lucrativa y que por sus características evolutivas y de comportamiento pueda convivir con el ser humano en un ambiente doméstico, recibiendo de su tenedor atención, protección, alimento y cuidados sanitarios”.
En diálogo con El País, Schipani recordó que es un tema que se planteó “con mucha fuerza en la campaña electoral de 2024”, encabezada por el entonces candidato presidencial, Andrés Ojeda. A su vez, sostuvo que “el concepto de familia cambió” y “las mascotas hoy forman parte”.
El proyecto además establece su propia definición de animal de compañía: “Aquel que, sin finalidad productiva o comercial, convive con una persona o núcleo familiar con fines de compañía, asistencia o apoyo emocional”.
Entre las condiciones que se requieren para habilitar la sepultura conjunta, se incluyen dos formas en las que podrán disponerse de los restos animales. Una es “mediante el depósito de cenizas del animal de compañía en el mismo féretro, urna o nicho de su dueño”, mientras que la otra es “mediante la inhumación de restos del animal en compartimento separado o en condiciones especialmente previstas por la reglamentación, cuando ello sea sanitaria y técnicamente viable”.
En ese sentido, el documento asegura que se debe cumplir el “estricto cumplimiento de las normas de higiene y salubridad que determine la reglamentación, debiendo intervenir, en su caso, las autoridades sanitarias competentes y la administración del cementerio respectivo”.
También se requiere la “manifestación expresa de voluntad de la persona fallecida” o, en su defecto, la de “sus herederos o familiares directos, siempre que exista prueba razonable del vínculo afectivo especial con el animal”.
No obstante, se establecen límites que impiden la sepultura conjunta, donde está incluido el aspecto sanitario. Por ejemplo, cuando “el animal hubiere fallecido por enfermedad transmisible o en circunstancias que representen riesgo para la salud pública”, o que “no exista capacidad física o técnica en el lugar de destino”.
El legislador colorado argumenta, en la exposición de motivos del proyecto, que “para una enorme cantidad de ciudadanos” las mascotas son “integrantes del núcleo afectivo más íntimo” y que actualmente “persiste un vacío normativo” con respecto al objeto del proyecto.
Según datos del Censo 2023 del Instituto Nacional de Estadística (INE), hay más de 2 millones de mascotas que viven en “hogares particulares con residentes presentes”. El promedio de mascotas en los hogares censados fue de 1,2 perros, 0,6 gatos, y perros y gatos 1,7.
El 37% de los hogares tiene solo perros, un 8% tiene solo gatos y el 23% ambos animales. Estas cifras sobresalen en hogares constituidos por parejas con hijos, en los que el 44% tiene al menos un perro y un 30% ambos animales.
Casos internacionales
El diputado destaca que el proyecto “se inscribe en una tendencia internacional creciente” y menciona ejemplos de normativas similares en otros países.
El más cercano es Brasil, que en febrero de 2026 legalizó en San Pablo el entierro de animales como perros y gatos junto a sus dueños. Algunos gobiernos locales de Estados Unidos cuentan con la normativa.
“Pennsylvania permite que los cementerios cuenten con secciones diferenciadas para humanos, para mascotas y para entierros conjuntos. Virginia habilitó espacios claramente identificados para que animales de compañía y personas puedan ser sepultados en áreas comunes. En Nueva York se ha admitido que cementerios de mascotas puedan recibir restos humanos cremados, permitiendo así la permanencia conjunta del dueño y su animal de compañía”, explica el proyecto.
En Hamburgo (Alemania), Lombardía y Milán (Italia) se permite colocar urnas con cenizas de los animales en las tumbas destinadas a sus dueños.
EL PAIS