“Sigo frenado”: Barreto vinculó los votos con la falta de sanciones al criticar un sistema del que forma parte

El director de Tránsito de la Intendencia de Cerro Largo, Washington Barreto, volvió a cuestionar públicamente el sistema político del que él mismo forma parte y apuntó incluso contra el propio intendente Christian Morel, de quien depende jerárquicamente.
Las limitaciones para aplicar multas en el departamento y la resistencia política a sancionar infracciones de tránsito han sido parte de los cuestionamientos del experimentado instructor, con décadas de experiencia. Sin embargo, sus cuestionamientos continúan ahora desde el propio cargo de director de Tránsito de la comuna, formando parte del sistema que critica abiertamente.
“Me hago el bobito”, expresó el jerarca, en referencia a la postura que —según indicó— debe adoptar ante determinadas situaciones. Tiempo atrás ya había señalado que lo tenían “controladito”, aludiendo a los controles políticos sobre su gestión y a la imposibilidad de multar como entiende necesario.
Barreto sostuvo, al ser consultado por La Voz de Melo, que durante años en Cerro Largo “los conductores no conocían lo que era una infracción” y comparó la situación actual con administraciones anteriores.
“En 15 años había cero peso de multa, ahora pasan los millones de pesos”, afirmó.
Las declaraciones generaron respuesta inmediata del ex subdirector de Tránsito, Gerardo Olivera, quien rechazó las afirmaciones del actual jerarca.
“Es un hombre grande para andar mintiendo”, dijo Olivera, agregando que durante la gestión pasada sí se aplicaban multas, aunque aclaró que los montos enviados al SUCIVE no necesariamente reflejan lo efectivamente cobrado, ya que luego depende de si los infractores pagan o no.
Barreto, por su parte, reconoció que continúa “frenado” y sostuvo no se quiere una política más estricta de sanciones. En ese marco lanzó una de sus frases más duras:
“El intendente no está por obra y gracia del espíritu santo; está por los votos”, en alusión a Morel.
Según el jerarca, existe entre los intendentes del país una lógica política que evita endurecer los controles de tránsito por el costo electoral que eso implica.
“Por eso se siguen muriendo 500 personas por año”, afirmó, cuestionando que muchas veces “no quieren que se tome como una infracción”.
“A mí qué me importa”, respondió Barreto al insistir en que la multa es el único mecanismo efectivo que conoce para corregir conductas imprudentes, dejando en evidencia la frase: “El costo político está por encima de la vida”.
El director aseguró además que mantiene esa postura desde hace años:
“Yo siempre dije que los intendentes protegen a los que yo después levanto de a pedazos”.
“Y si lo que digo es grave, me da lo mismo, pero es lo que siento”, sentenció.
Finalmente, reconoció que actualmente la Intendencia de Cerro Largo no cuenta con radares ni velocímetros para controlar excesos de velocidad, una de las principales dificultades para poder fiscalizar.