El fantasma del cierre rodea a Coleme: viernes clave para una de las industrias históricas del país
El sector evalúa redirigir la producción hacia Conaprole para evitar la quiebra de los 12 tambos que todavía sostienen a la planta.

“Anunciar ahora el cierre de Coleme sería temerario, debemos esperar la asamblea. No quisiera aventurar resultados, pero ojalá termine la sangría de los productores”, expresó en la mañana de este viernes a La Voz de Melo el productor Wiston Rivero, en referencia a la delicada situación que atraviesa la Cooperativa de Lechería de Melo.
Rivero ha mantenido hasta el momento una postura favorable a remitir la leche hacia Conaprole, aunque esa visión venía siendo minoritaria entre los remitentes. Sin embargo, frente a una realidad que no logra revertirse y al agravamiento de la crisis financiera y productiva, esa alternativa podría comenzar a transformarse en una posición mayoritaria entre los productores.
En esta jornada de viernes no solo se cierra la semana informativa: también podría comenzar a confirmarse el cierre de una empresa centenaria y legendaria, no solo para Cerro Largo, sino para toda la industria láctea del país.
En Melo se realiza a esta hora una asamblea que podría ser clave para el futuro de Coleme, en medio de una situación financiera y productiva extremadamente delicada.
Según recordó Ámbito en la semana, la histórica cooperativa atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia, operando actualmente con apenas unos 7.000 litros diarios de leche, un volumen considerado insuficiente para sostener la actividad industrial. La caída ha sido drástica: hace una década Coleme contaba con 72 productores remitentes y hoy apenas permanecen 12.
A esto se suman importantes atrasos en los pagos, con productores que llevan hasta seis meses sin cobrar por las remisiones realizadas, aumentando la incertidumbre sobre la continuidad de la empresa y la viabilidad de los tambos vinculados a la cooperativa. También existen atrasos por parte del Estado: actualmente se manejan deudas cercanas a los 2 millones de pesos y, por ejemplo, desde marzo no se habrían concretado pagos por parte de Administración Nacional de Educación Pública vinculados al suministro para Primaria.
Ante este escenario, comenzó a manejarse la posibilidad de redirigir parte de la producción hacia Conaprole, buscando evitar una interrupción total de la cadena comercial para los productores de la zona.
La situación es seguida de cerca por el Instituto Nacional de la Leche y el Instituto Nacional de Colonización, debido al fuerte impacto social y productivo que podría generar el cierre definitivo de la planta melense.
Las próximas horas podrían resultar decisivas para una empresa histórica de Melo y del país, cuya posible desaparición marcaría un duro golpe para la lechería nacional y para decenas de familias vinculadas directa e indirectamente a la actividad.