Lo que Jonathan no supo sobre su pasado

Daniel Valiñas
Jonathan Correa era un joven al que su niñez la vivió con miedo, la cual le quedó marcada por los castigos de su padre que luego sería su asesino, por ese caso se le aplicó a su padre la imputación por delitos de violencia doméstica agravado y de homicidio especialmente agravado.
Las humillaciones que sufrió de niño en lo físico y en lo emocional quedaron marcadas para el resto de su corta vida, mostrando flancos en un sistema que vela pocamente por la integridad de la niñez. Mientras que a nivel territorial se nota que no es suficiente para cubrir las necesidades, acompasada de que la convivencia barrial es una tarea compleja para volver a que vivan de manera pacífica.
A principios del mes de marzo un caso sacudió la crónica roja en el Uruguay, al NE de la capital Montevideo se encuentra el barrio Flor de Maroñas, barrio de clase media en donde hay diversos contrastes ya sea por los habitantes que viven que son en su mayoría trabajadores, como también gente que se encuentra en las economías ilícitas.
Dejando de lado eso hubo un caso que impactó a la comunidad que fue el asesinato de Jonathan Correa.
¿Quién era Jonathan?
En diálogo con la ex directora de la Escuela Nº196 de Flor de Maroñas Lucía Rodríguez comentó que conoció a Jonathan de niño, con un comportamiento divino a pesar de pasar tristeza era amoroso, callado, buen compañero, tranquilo, tímido, pero más que nada muy introvertido.
Sus problemas que surcó en la infancia lo llevaron en silencio, diciendo que nunca lo trataban mal, mientras que, haciendo alocución al pasado de él, las ex maestras a la que ella consultó manifestaron que nunca pasa pasaba nada, nunca dijo de sus malos tratos, siendo su condición de ser para adentro y de nunca manifestar lo que sentía a pesar de tener una buena conducta.
Con respecto a su pase de la niñez a la adolescencia la ex directora no sabía de su pasaje, sabiendo por parte de los profesores del liceo, a él le iba muy bien.
Tanto es así que observa que la situación de los niños y adolescentes en el barrio Flor de Maroñas como en otros barrios Montevideanos se ha ido agudizando, principalmente a nivel intrafamiliar, sabemos de casos de que hay chicos que vienen y comentan y otros que no. Ahí están las fortalezas o las formas de uno y otro de a veces de sobrellevar estas situaciones en donde hay niños que se los guardan y otros que vienen y te lo cuentan.
A veces lo desconfían de la violencia sufrida por el progenitor y otras veces se les manifiesta, en donde les cuentan sus agresiones, con penitencias demasiado exageradas.
Con respecto a lo que estamos viviendo los tiempos de penitencias menos punibles, manifestó que las mismas los padres no saben poner límites, a veces se les ponen con violencia física fuerte.
Recalcó que es importante erradicar la violencia intrafamiliar, a pesar de las generaciones de padres y madres que en sus niñeces sufrieron la misma, criándose en ambientes muy violentos donde no hubo cariño, formas de relacionarse con sus hijos.
Que no es de un día para el otro y que eso ha cambiado las relaciones de los padres, la gente mucho más determinada a situaciones con los hijos y en la sociedad que conllevan a actos de violencia; en donde la gente reacciona agarrando un cuchillo, un revólver, determinando que la violencia pasa por todos lados.
Para finalizar, ella enunció que no le extraña que hayan pasado casos de violencia en los recién nacido y en niños de preescolar.
Flaquezas de un sistema
Ni bien sucedió el hecho la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo emitió un comunicado por el cual se mostraba las fragilidades a nivel estatal sosteniendo que “La INDDHH ha advertido sobre la necesidad de reformular y fortalecer el sistema de protección, mejorar la coordinación interinstitucional y asegurar que las políticas públicas lleguen a tiempo, particularmente en situaciones de especial vulnerabilidad. El Estado, desde sus distintos organismos, programas y funciones, tiene la responsabilidad de resguardar la vida, la integridad y la dignidad de las niñas, niños y adolescentes, brindando una protección efectiva, oportuna y adecuada”, cosa que no se cumplió y que se vio notoriamente vulnerado los derechos del niño en un fenómeno generalizado sabiendo que si no se actúa a tiempo sus consecuencias serían dantescas.
Si llegamos a analizar el Código de la Niñez y Adolescencia, que de acuerdo a los artículos 14 y 15. Tiene en su generalidad la obligación de velar por los derechos de los niños y adolescentes, independientemente de sus condiciones propias o de sus tutores, como también la protección de ellos ante diferentes hostilidades que sufren en algún momento de su etapa.
Un enfoque desde lo psicológico
En diálogo con la Licenciada en Psicología Margarita Fraga, la violencia en la infancia tiene muchísimo que ver con la humillación, la sensación de que el poder como el poder del adulto sobre el niño generalmente, cuando hay casos tan extremos de violencia son peores las situaciones.
No obstante, menciona que el niño cuando sufre violencia se encuentra en una jaula electrificada, en donde cita a dos autoras que son Rosa Inés Colombo y Carolina Beigbeder. Es decir: que, si se mueve para un lado o para el otro puede ser lastimado, por lo tanto, vive con miedo. Una sensación a la que tienen muchos niños en este país como algo muy fuerte y de larga data.
A su vez se pregunta cuáles son las consecuencias de vivir con miedo, una de ellas implica mucha desconfianza, es difícil encontrar adultos con los que se sientan confianza, pero también con otros vínculos con niños, con jóvenes, con sus pares.
Generando vínculos que no son fuertes, ni basados en la confianza y en la reciprocidad en donde siempre están teniendo miedo de que algo suceda. Colocándose a veces en situaciones en donde se vuelven a repetirlas, acarreando problemas vinculares, físicos con cosas que no se pueden expresar, elementos traumáticos que van aumentando y creciendo (se lo imagina) y hace que el sujeto que cuanta cosa viva la remita a eso tendiendo a conductas repulsivas, a veces son retraídos, en donde cada uno reacciona de diferente manera, pero está también su influencia en el rendimiento escolar. Siempre manteniendo la presencia del miedo en su impronta.
Destacó que de acuerdo a lo vertido por la ex directora de la escuela que fue Jonathan, manifestó que el cómo para canalizar su miedo se refugiaba en estudiar y salir adelante con un buen rendimiento escolar, pudiéndose sentir seguro en donde esté. Recalcó que si hay algo interesante en la relación que los centros educativos del nivel que sea puede ser lugares de refugio donde sientan que esto no sucede, pudiéndose sentirse cómodo porque no sufre agresiones ni exigencias ni humillaciones.
Por lo tanto, intentan devolver con lo que aprenden en la escuela, estudiando y teniendo vínculos estables con otros chicos.
Pero fuera de eso a veces viven de otra manera. Otros lo hacen de cómo llego a casa, pero considera que es muy angustiante, tremendo, la violencia deja huellas muy marcadas notando principalmente la baja autoestima, pudiéndose mejorar la misma por procesos terapéuticos siendo lo mejor.
Destacándose la escuela como institución en donde lo apoyaban al muchacho en sus avatares, situaciones deportivas, gente que lo apreciara, valiéndose también de otros recursos. Pero cuando uno habla de violencia con algún niño, siempre se evalúa lo negativo; su sintomatología; si estudia o no estudia, pero también las fortalezas.
Que cosas lo motivan para sobrevivir, que lo hace sentirse bien, que tiene el de diferentes con otros también con lo bueno como fortalezas desde lo humano primeramente con sus fortalezas y debilidades.
Enfatizó a su vez que no todas las debilidades de un sujeto son subsanables, algunas llevan mucho tiempo en algo que no es sencillo sanar sus heridas por la violencia sufridas, apostando a que está en uno superarse, consigui9en cosas en que uno se sienta fuerte y así sostenerse.
Sobre el fenómeno de la violencia hacia los niños en general es a nivel nacional en donde se recalca que hay alrededor de un alto porcentaje de hogares con situaciones de violencia en lo emocional, en lo físico, en lo sexual, que no es pavada de lo que estamos viviendo como sociedad.
Se está observando que de adulto a adulto hay casos, lo que repercuten que en los niños en su aprendizaje. Siendo más débil en la niñez sus efectos.
Dentro de lo territorial
Sabemos que la problemática de la infancia en nuestro país es compleja e intrínseca y que las realidades son dispares entre la capital del país y las ciudades importantes del interior, pero en Montevideo se notan más en barrios de contexto crítico. Es así que el concejal del Municipio F Francisco Amorena enunció que las acciones de infancia no son del municipio por no tener condiciones, en cambio se coordinan con el Ministerio de Desarrollo Social, Instituto Nacional de la Juventud y de forma indirecta con ONG de distinto tipo, escuelas y centros de enseñanza.
Ve a la infancia como un tema complejo con carencias básicas insatisfechas, no generalizadas, existiendo más de 80 asentamientos donde vive gente que no tiene trabajo formal y las condiciones de la niñez son difíciles, generando una proporción de la población de un 10% aproximadamente con las carencias insatisfechas, con otro porcentaje en zonas consolidadas sin la problemática que tienen las complicaciones en la niñez.
Por lo tanto, es una situación de preocupación, con necesidades de atención en acceso a la vivienda, trabajo y educación, entre otras. Consecuentemente se está en coordinación con otros organismos públicos ante un estado presente no en la demanda, sino que la misma es considerada insuficiente.
Ve al nivel de violencia en su municipio como alarmante, allí se realizaron acciones en base a las mesas de convivencia ciudadana con las comisarías, organizaciones sociales y autoridades policiales y municipales, intercambiando ideas, brindando información a los efectos de generar un idea y vuelta para atender situaciones de violencia con distintos grados de expresión dependiendo la complejidad de su manifestación.
Convivencia fundamental
A nivel territorial configurar una convivencia acorde es fundamental, es así que la Mesa Coordinación Zonal Flor de Maroñas nuclea a las ONG, centros educativos en donde pasa la vida del barrio viendo las problemáticas a nivel barrial.
Dentro de lo que se puede empezar por un panorama es que la convivencia cayó mucho no solo con la cotidiana con la vecindad sino sobre todo los elementos que llaman la atención: tiroteos en las noches, situaciones de violencia que se vive a toda hora en donde los vecinos tienen temor a salir de sus casas, a su vez también se proponen trabajar en los espacios públicos que fueron tomados con maldad, sino que distintos actores que corren a otras personas. Un ejemplo son la situación con las motos y su sonido de los caños de escape que espantan a los niños, riesgo que implica que ellos podrían ser atropellados.
Es un trabajo para apuntalar que no lleva de un día para el otro, lleva un tiempo prudencial el cual involucra al vecino que va a la plaza, el que está en la moto, los distintos entes estatales, la comunidad organizada, etc.
Esto no se arregla con poner un policía en cada puerta. Se arregla con educación, con cultura, tratos con los vecinos que llevará su tiempo. Ya hay pautas que la escuela está pensando en salir a la plaza para ganar el espacio, como la radio comunitaria (Flor de Maroñas) que también concurrirá a la plaza para ganar la confianza de los vecinos para volver a la plaza y los espacios públicos como llave de acceso a la convivencia con la generación de pequeños micros, spots y contenidos hacia una convivencia entre todos.
La importancia de hablar sobre la niñez
Para lograr un buen trato a nivel barrial, lamentablemente hay muchos casos de violencia que sufren los niños que son visualizados en los centros de primera infancia (CAIF), escuelas en donde se han hecho seguimientos y denuncias de episodios de violencia ante organismos del estado, siendo un proceso muy lento en donde no se ha llegado a tiempo.
Pero en cuanto a los centros de infancia; es uno de los trabajos que tiene como objetivo la Mesa Coordinación Zonal Flor de Maroñas de poder lograr una convivencia sana y equilibrada, algo primordial ante el accionar de un estado que llega tarde o se ausenta en amparar a aquellos indefensos.