
El fallecimiento de Wilson Abude enluta al deporte de Cerro Largo. Docente, profesor de Educación Física, entrenador y, sobre todo, formador de personas, dedicó gran parte de su vida a enseñar, orientar y transmitir valores a cientos de jóvenes que encontraron en él mucho más que un director técnico.
Entre sus mayores conquistas deportivas quedó grabado el título de campeón nacional obtenido con la selección del Liceo 1 de Melo en 1977, cuando el representativo arachán levantó el trofeo en el estadio Mario Sobrero de Rocha. Aquella campaña quedó en la historia, pero quienes la protagonizaron aseguran que el mayor legado de Abude fue el humano.
“Fue un segundo padre para todos nosotros”, expresó con emoción Gustavo Lucas, uno de aquellos futbolistas que compartió plantel junto a “El Pollo” Baptista, Darwin Binagui, Fredy Techera, José Da Rosa, el arquero Eduardo Santos y tantos otros que hoy recuerdan con afecto a quien los dirigió y acompañó en una etapa clave de sus vidas.
“Era un tipo espectacular”, resumió Lucas, reflejando el sentimiento de varias generaciones de deportistas que crecieron bajo su guía.
Pero el aporte de Wilson Abude al fútbol de Cerro Largo fue mucho más allá de los logros traducidos en copas, pues también impulsó y organizó en Melo cursos de formación para entrenadores, brindando la posibilidad de capacitarse sin tener que abandonar el departamento. Gracias a esa iniciativa, decenas de técnicos cerrolarguenses obtuvieron su preparación profesional y luego continuaron formando futbolistas en clubes, selecciones y categorías juveniles.
Su influencia se multiplicó a través de esos entrenadores, que hoy también reconocen en Abude a uno de los grandes responsables de su vocación y crecimiento.

Con su partida se va un educador apasionado, un referente del deporte y un hombre que entendió que el verdadero triunfo no siempre se mide en campeonatos, sino en las personas que ayuda a formar. Hoy el fútbol y el deporte de Cerro Largo lo despiden con tristeza, pero también con la certeza de que su legado seguirá vivo en cada cancha, en cada entrenamiento y en cada entrenador y jugador que tuvo el privilegio de aprender de él.