Llegó a caballo para abrazar a su hija médica y conmovió al país

Antes de recibir el esperado abrazo de su hija convertida en médica, Diego Ross recorrió cientos de kilómetros a caballo para cumplir una promesa. La imagen, captada en la reciente graduación de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República, terminó emocionando a miles de uruguayos y convirtiéndose en una de las historias más significativas de la celebración.
La ceremonia reunió a 667 nuevos médicos, entre ellos varios jóvenes de Cerro Largo que culminaron con éxito una carrera marcada por años de estudio, esfuerzo y sacrificio. Sin embargo, fue la llegada de este padre desde el interior profundo la que trascendió los festejos y recordó que detrás de cada título universitario hay familias enteras que también hacen su propio camino.
La protagonista de la historia es la flamante doctora Erika Ross Bertinat, quien días después compartió una emotiva carta dedicada a su padre.
En ella confesó que, al principio, le costaba aceptar la idea de que viajara a caballo hasta Montevideo. Le preocupaban los kilómetros de ruta y los riesgos del recorrido. Pero con el paso de las horas comprendió que no se trataba simplemente de asistir a la ceremonia.
“Era cumplir una promesa. Era acompañarme de la forma que mejor representa quién sos y de dónde venimos”, escribió.
La joven médica destacó que su padre terminó representando a miles de familias del interior que trabajan incansablemente para que sus hijos puedan acceder a una carrera universitaria. “Vos llevaste nuestras raíces hasta la Universidad. Demostraste que llegar lejos nunca significa olvidarse de dónde uno viene”, expresó.
En otro de los pasajes más conmovedores de la carta, Erika aseguró que el título lleva su nombre, pero también el de toda su familia, reconociendo el esfuerzo silencioso de quienes la acompañaron durante los años de estudio.
La imagen de Diego Ross llegando a caballo para abrazar a su hija no solo simbolizó una promesa cumplida. También recordó que muchos de los sueños que hoy se celebran en las aulas universitarias nacieron en el campo, entre jornadas de trabajo, sacrificios compartidos y familias que nunca dejaron de creer.